Sólo haciendo estas 3 cosas volverás a confiar en ti

Sólo haciendo estas 3 cosas volverás a confiar en ti

Sólo haciendo estas 3 cosas volverás a confiar en ti

Es comparable a tus brazos o a tus piernas.

Los tenemos, damos por sentado que «ahí están», y sólo las personas que tuvieron la desgracia de perder un miembro conocen el valor y el significado de su ausencia.

Funciona exactamente igual con la confianza.

Vivir sin ella es equiparable al ejemplo anterior: atraviesa todas las áreas de tu vida y hace complicado hasta lo más fácil: tomar un vaso de agua.

Sin embargo, en este caso hablamos de algo que es invisible para la gente de tu entorno que goza de los beneficios de tener brazos y piernas (la confianza en sí mismos, para nuestra analogía) y esa incomprensión agrava aún más tu problema de confianza, convirtiéndose en un círculo vicioso angustiante.

Incluso cuando te animas a sincerarte con alguien, la solución que te ofrecen parece muy fácil y por demás obvia:

Confía en ti mism@ —te dicen—. Levanta tu autoestima.

Pero eso es algo que ya sabes y simplemente no puedes hacerlo.

Y el problema no para de agravarse, te sientes peor, y la única salida parece ser que aprendas a aceptarte así como eres, con esa sensación de angustia y miedo, como fuera un designio del cielo.

Vivir sin tener confianza en uno mismo y vivir confiando en uno mismo, son dos experiencias muy distintas.

Son, literalmente, como dos vidas de dos personas diferentes aún siendo la misma.

Mucho se habló y se escribió sobre el amor, el agradecimiento, la salud, los hábitos… y sí, algo también se escribió sobre la confianza y la autoestima, no se puede negar.

Pero rara vez este tema está en el podio.

Y por muchas razones la confianza DEBE ocupar el primer lugar, al menos en algún momento de tu vida.

Veamos…

  • ¿Cómo tener éxito en los negocios cuando no confías en tu capacidad de vender?
  • ¿Cómo amar y ser amad@ cuando necesitas del amor de la otra persona para «validarte»?
  • ¿Cómo superar las adversidades naturales de la vida si en cada decisión que tomas te asalta el miedo y la inseguridad?

La lista podría ser mucho más larga porque como te digo, la confianza o falta de ella atraviesa todas las áreas de tu vida.

Todas, literalmente hablando.

Así que quiero pedirte un favor: si no tienes tiempo y un espacio de tranquilidad en este momento para leer el artículo, vuelve un poco más tarde apenas puedas porque voy a explicarte como ganar la confianza que necesitas para que comiences a vivir de otra manera.

De mejor manera.

¡De una manera espectacular! Vamos a ello.

Evita caer en la definición de locura

A la frase la has visto, leído y escuchado más de una vez. Se la atribuyen a Albert Einstein y dice así:

Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes.

Y cuando hablamos de confianza, esto cobra un valor fundamental.

Porque en el pasado has intentado más de una vez ganar confianza en ti mismo poniéndotelo como meta, teniendo «actos de arrojo» como enfrentar a tu jefe, o repitiendo frases de empoderamiento.

Y aquí estamos, leyendo este post.

Así que para ganar confianza vamos a qué es lo que haces una y otra vez, sin resultado:

Buscar donde no debes

Cuando nuestra confianza «flaquea», es normal que busquemos compensar o reconfortar esa situación con cosas materiales, hacer algo para ganar más dinero o mimarnos con un viaje.

Y eso está muy bien, no tiene nada de malo.

El problema radica en el hecho de creer que haciendo cosas así solucionaremos la cuestión de fondo: la falta de confianza en nosotros mismos.

En el post de «cómo reconciliarte con el dinero» escribí una historia que grafica muy bien la locura que hacemos los seres humanos al buscar una y otra vez, la solución a nuestros problemas en donde ya sabemos que no lo vamos a encontrar. La resumo aquí pero recomiendo que le eches un ojillo a ese artículo.

Un hombre busca las llaves de bajo de un poste de luz, de noche, y otro le pregunta si las perdió ahí mismo. El que busca le contesta que no, que las perdió por unos arbustos, pero allá está oscuro y «seguro» que no las va a encontrar y por el contrario, ahí hay mucha luz, y es muy cómodo.

Así como este hombre buscaba las llaves donde había luz y no donde las había perdido, nosotros buscamos la confianza que perdimos «donde hay luz» y no donde debemos buscarla, por las razones siguientes:

Donde hay luz

En esta analogía significa pretender aumentar la confianza en nosotros con un mejor trabajo, ropa nueva, un celular nuevo, un nuevo círculo social donde nos respete y admiren…, etc.

Si te fijas, son cosas o acciones que se pueden apreciar, «se pueden ver», y por un ratito nos pueden proporcionar una increíble sensación de seguridad y confianza (la dopamina que segrega tu cerebro es la responsable).

Sin embargo, tan rápido como vino se termina diluyendo.

Autoconvencimiento

Mediante afirmaciones y repeticiones «de poder», quieres programar tu mente para aumentar tu confianza. Es decir, tratas de convencerte de que vales la pena, mereces lo mejor y eres una persona digna cuando en realidad,  ni tú mismo lo crees.

Es duro, pero es así.

No lo crees y por esa razón, las afirmaciones no funcionan. Te invito a que leas el artículo «3 claves para construir afirmaciones poderosas«. Ahí entenderás porqué la gran mayoría de afirmaciones no funcionan y por supuesto, cómo hacerlo de una forma más efectiva y poderosa.

Teniendo en claro entonces, que vamos a evitar la locura de hacer lo mismo, pasemos a la propuesta y promesa de este artículo que, para cumplirla, necesito sí o sí de tu ayuda.

Créeme que sin ti, sin tu compromiso, no puedo desde este lugar aumentar tu confianza, así que te explicaré paso a paso lo que tienes que hacer.

Primero, poner el foco en ti

Retomando la historia del hombre que buscaba sus llaves, ya sabes que tienes que buscar dentro de ti.

Nada de ponerse una meta de «más dinero», «mejor trabajo», «cambiar círculo de amigos», «pedir aumento en tu trabajo»…, nada de nada.

Todo eso son ejemplos de «buscar afuera, donde hay luz», y ya sabes que ahí no está la confianza perdida, ¿ok?

Pero entiéndeme…, nada es… ¡NADA!, ¿ok?

Todo lo que vas a «encontrar afuera, donde hay luz» conlleva un sesgo comparativo con alguien más, o con lo que crees que esperan de ti, o alguna otra referencia externa que no te sirve y por el contrario, agrava la situación.

Segundo: aprende un concepto nuevo

En realidad ya lo conoces, pero desconoces su poder, el alcance que tiene esta palabra.

Para que tengas una referencia, esta palabra con el «re-significado» que voy a compartirte, terminó siendo un engranaje fundamental para uno de los Rituales Mágicos que desarrollé y cuya potencia, poder y contundencia me dejó boquiabierto.

Me refiero al Ritual Anti Crisis, que muy pronto lo verás por aquí entre mis artículos.

Y la palabra en cuestión es el…

VALOR

Como te dije, ya la conoces, pero como la gran mayoría de las personas, ignora el poder que se esconde detrás.

Es tan elevado el concepto que encierra esta palabra que la confianza, la autoestima y la seguridad, son «hijas» del VALOR. No están antes, sino exactamente después.

Trabajando el VALOR vas a mejorar tu autoestima y por supuesto la confianza, tema central del artículo que estás leyendo.

El primer acercamiento al significado del VALOR que te estoy compartiendo, lo tuve hace muchos años, cuando era joven (más joven que ahora…, digamos).

Entre a trabajar en una fábrica de muebles de madera, una empresa bastante grande. Vaya, no era una carpintería artesanal, éramos 150 empleados aproximadamente.

Y como era nuevo en esos menesteres y bastante torpe (y lo sigo siendo al día de hoy, al menos como carpintero), el supervisor me puso en la primera etapa de manufactura de una pieza de madera, que no recuerdo cuál era. Supongamos que la pata de una mesa, para el ejemplo da lo mismo.

Y me explicó:

—Trabajas aquí porque si te equivocas en el corte, el «palo» se puede desechar sin mayor problema.

Todo el proceso implicaba cinco o seis «puestos de trabajo», donde la misma pieza de madera tenía que ir pasando por cada estación, y en cada una se le hacía algún trabajo diferente: corte, lijado, moldeado, prensado, pintado y así. No lo recuerdo bien, ¿eh? No lo tomes literal.

—Pero si te pongo en la última etapa del proceso y te equivocas, el «palo» ya es mucho más valioso que cuando empezó —continuó explicando mi supervisor—, porque pagamos horas a cada trabajador, insumos, electricidad y así. Y desecharlo nos cuesta mucho más caro.

Aquí tienes un ejemplo de cómo el valor «de algo» (en este caso es una cosa y no una persona, pero es válido lo mismo) determina la toma de decisiones, la organización y la logística de todo un proceso.

Es decir, el VALOR es el que manda, el que dirige.

Te invito cordialmente a que busques en tu historia o en tu entorno ejemplos del concepto de VALOR que te estoy compartiendo. Y los hay por montones, así que no tienes excusa.

Una vez que entendiste la esencia del este significado, vamos a hablar de una idea que se desprende de aquí, me refiero a…

Tu VALOR «auto-percibido»

Y llegamos así al corazón del problema que tú tienes ahora, de que no confías lo suficiente en ti o que quisieras confiar mucho más.

No hay algo más profundo y aquí es donde vas a trabajar.

Tu propio VALOR «auto-percibido» es la medida de lo que permites que te suceda, los maltratos o destratos que toleras, y determina también el tamaño y alcance de las decisiones que tomas.

En pocas palabras, la calidad de tu vida a mediano y largo plazo, depende en un 100% de este concepto.

¿Crees que será importante tenerlo en cuenta?

Era una pregunta retórica…, por si acaso.

Tercero: con saberlo no alcanza. Vamos a echarlo a andar

Es fácil, divertido, y los resultados en cuanto a tus emociones son prácticamente inmediatos.

Antes de darte algunas recomendaciones de cómo aplicar este esta herramienta en tu vida, quiero recordarte lo que leíste en el primer punto, lo de «buscar adentro de ti», ¿está bien? Es importante.

Hazte la misma pregunta, una y otra vez

Cuando apenas despiertas, al momento de elegir qué comer o cuando tienes un problema. Y en cualquier otro momento, también sirve.

¿Qué puedo hacer, que sea valioso para mí?

Es fácil formular esta pregunta, pero lo mismo tienes que hacértela. Y deja que tu mente busque las respuestas. Si al principio no surgen ideas, date un poco más de tiempo, sé «amorosamente paciente contigo».

Por cierto, esto último que acabas de leer, es una respuesta altamente valiosa.

Empieza por lo pequeño, disfrútalo, y observa la magia

  • ¿Qué es más valioso para ti, comerte un kilo de pan con chicharrón o sólo una rebanada y completar con una ensalada?
  • ¿Llamar a tu mamá para ver cómo se encuentra o dejarlo para después, ya que ahora estás muy ocupad@?
  • ¿Guardar una parte de lo que ganas para eventualidades futuras, o mejor vives y aprovechas al máximo tu ingreso, viviendo el «ahora»?

Este es el tenor de las preguntas que necesitas hacerte en cada ámbito de tu vida, principalmente en aquellos donde sientes que tu confianza está ausente.

No se trata de «¿Estudiaré física cuántica o neuro cirugía vascular, para ser alguien respetado y admirado, con mucho confianza?

La forma en cómo te tratas a ti mism@ en la intimidad, en tus propios pensamientos, crece por tu cuerpo, se almacena en tu cerebro y sale por los poros de la piel, y ése es el mensaje que mandarás al resto del mundo. Y la devolución que te hagan, será en consecuencia.

Ahí está la magia.

Evita presionarte: tu crecimiento y evolución te llevará hacia lo más grande

En mi experiencia con la gente, observo que apenas sienten los cambios en sus niveles de confianza se apresuran un poco a «dar el gran salto» y tomar revancha con la vida, por todas las veces que se sintieron poco menos que miserables.

Claro que los entendí en su momento y te entiendo a ti si es lo que te sucede.

Pero, en honor a la prudencia, te sugiero que dejes que el proceso haga su magia y te lleve por donde tenga que llevarte, sin entorpecer nada.

Llegó el momento de disfrutar de la vida, hacer las paces contigo mismo (también con la vida), y enfocarte en tus talentos y capacidades, adoptando una actitud curiosa cual niño que se ha portado bien, y sabe que va a recibir un regalo.

Es, querido amig@, hermoso cuando estás en este punto.

Y si te gustó este post te invito a compartirlo en tus redes sociales o enviárselo a esa persona que sabes que puede necesitarlo.

Como siempre, hecho con amor.

 

Federico

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El Poder de los Rituales Mágicos: cuando todo lo demás falla

El Poder de los Rituales Mágicos: cuando todo lo demás falla

El Poder de los Rituales Mágicos: cuando todo lo demás falla

La primera imagen es cuando se presenta una encrucijada y no sabes qué camino tomar, o caes en un desesperante pantano de agobio, frustración y sufrimiento.

Otra imagen es cuando de forma paulatina, estilo «sopa de rana», los problemas (económicos, de pareja, salud o personales) te abruman y, a pesar de que llevas años lidiando con ellos, nunca se fueron y de momento, parecen haber ganado todas las batallas.

Y están a punto de ganar la guerra.

En cualquiera de los dos casos lo normal es que perdamos el norte, «la brújula», nuestro amor propio, y ya no tenemos control de nada.

Sientes que la vida te pasa por encima, todos los días.

Confiar en ti sería una buena idea, pero…, ¿confianza? Hace rato que ha desaparecido.

Cuando piensas en Dios (creas o no creas en él) e imploras en su nombre, es que ha llegado el momento de probar algo nuevo.

Los rituales están a tu alrededor y son más de los que crees. El saludo de manos, abrazo o beso, el «buenos días» o «buenas tardes», o el pan en la mesa «mirando hacia arriba».

Todas esas «buenas costumbres» provienen de un ritual o directamente son rituales que se han confundido y mezclado con hábitos culturales o familiares.

Sucede que asociamos a los rituales exclusivamente a la órbita religiosa o de las sectas y, por otro lado, al incorporarlos a la vida cotidiana, los confundimos con «normas y conductas sociales necesarias para la sana convivencia».

De esta manera perdemos totalmente de vista que estamos frente a un ritual, haciendo que se diluya por completo su poder, a veces enorme.

Y ya sea que quieras hacer magia, o necesites un toque mágico en tu vida transformándola por completo, el Poder de los Rituales es el camino perfecto para conseguirlo.

Te lo explico en detalle a continuación.

Rituales, por doquier

Antes de salir corriendo a confesar tus pecados, comprarte ropa interior roja o unos choninos de elefantito si eres varón, debes leer hasta al final este artículo para que no pierdas tiempo ni sumes nuevas frustraciones.

Sucede que hay prácticas chabacanas y simples que ni siquiera las considero «pseudo-rituales», pero lo mismo gozan de una enorme popularidad entre mucha gente aunque no logres resultados con ellas.

Y no quiero que te vayas por ese lado, ¿ok?

Me refiero a costumbres como poner un diente de ajo en la cartera, un sapo de cerámica mirando a través de una ventana o dejar la escoba al revés para que la suegra no se quede mucho tiempo en casa.

Rituales que no funcionan

Más allá de las creencias que puedas tener (y el crédito que les quieras asignar por las cosas que te pasan), los talismanes, amuletos u otros objetos como una herradura no son ni representan rituales, ¡y mucho menos funcionan!, al menos no de la forma que quiero enseñarte.

¿Por qué?

Pueden ser varias causas, pero principalmente porque no tienes que hacerte responsable de absolutamente nada, y esto es muy atractivo para mucha gente.

Lo bueno o malo que suceda en tu vida será un designio del destino y tú no puedes hacer nada contra eso.

Aunque te vaya mal.

Y eso no tiene sentido para mi.

El Poder de un Ritual

Los rituales que usamos con frecuencia pasan a ser costumbres para luego hacerse invisibles. Ejemplo de esto es la palabra «gracias» que dices de forma cotidiana. Nadie es consciente de que está haciendo uso de un ritual y por ende, no le presta mayor atención.

Luego están los rituales propios de alguna ceremonia social, familiar o religiosa. Aprendemos que son necesarios para «hacer las cosas bien». La misa católica es un ejemplo de esto, o también puede ser el momento de un brindis. ¿Te has fijado que es necesario levantar las copas para brindar? ¿Crees que es «por casualidad»?

Aunque el protocolo de la celebración de un cumpleaños (que para variar, también es un ritual), hay elementos y acciones que se suelen repetir en la mayoría de los casos:

  • Te llaman para felicitarte el día de tu cumple,
  • Haces una celebración, comida, reunión, «juntada», invitando a los que más quieres,
  • Es común obsequiar algo al «festejado» (mi cumple es el 16 de octubre, digo…, creo que es importante para el post)
  • Hay un pastel, tarta, torta o algo dulce,
  • Velitas que debes soplar y pedir un deseo, más frecuente en el cumple de los niños.

En fin, dan ganas de fiesta, ¿no?

Bien, vas agarrando la onda de que los rituales son muchos más de los que creías, y que los practicas todos los días, sin darte cuenta.

Sin embargo, en este artículo voy a enfocarme en aquellos rituales que necesitas porque algo pasó en tu vida.

  • Tu economía se estancó o simplemente te hartaste de sobrevivir esperando el siguiente cheque;
  • Tuviste una ruptura amorosa y el vacío que sientes es insoportable;
  • No logras encontrar el propósito de tu vida;
  • No eres feliz hagas lo que hagas y no sabes cómo cambiar esto.

Parafraseando la última frase de la intro…

«Cuando piensas en Dios e imploras en su nombre, es que ha llegado el momento de probar algo nuevo.»

El Ritual que necesitas: cuando no sabes cómo continuar

Voy a suponer que existe algo en tu vida que te está haciendo sufrir de alguna manera. Mucho, poco, término intermedio…, tu caso particular, vamos.

Problemas económicos, te dejaron con el corazón roto o pasas por una crisis existencial y no sabes qué hacer con tu vida.

En cualquier caso te sientes fatigad@, descorazonad@ e incluso deprimid@.

Y es en ese cuadro de situación en el que un ritual puede hacer magia en serio y cambiar las cosas para mejor.

Los Rituales que quiero enseñarte son mágicos. 

A continuación veremos en detalle los elementos que componen a un ritual mágico y también te compartiré algunos ejemplos para que veas que tú también, puedes hacer magia en tu vida.

Primero lo primero: ¿qué es y cómo se hace un ritual?

Un ritual es una acción o serie de acciones específicas que se repiten cada cierto tiempo. La palabra «gracias» que decimos, la Santa Misa o el Culto, son ejemplos de esto.

Si decides incorporar un ritual a tu vida, lo único a lo que te estarás comprometiendo es a hacer algo concreto y que tú lo has determinado cada día o cada semana, por ejemplo.

Es fácil, muy fácil, ¡pero lo mismo hay que hacerlo!

Propósito de un ritual

Aquí me quiero detener porque es un punto que suele haber mucha confusión. Es verdad que puedes hacer o copiar un ritual con el objetivo que se te antoje, tienes completa libertad total en ese sentido.

Pero eso no significa que vaya a funcionar.

«Confianza del Padre», el primer ritual que desarrollé me cambió la vida porque funcionó, incluso superó mis expectativas, y eso es lo que tú quieres.

Un Ritual Mágico…

…tiene que ver con tu presente

No con tu futuro, no con tu pasado. Si hay heridas que ocurrieron hace años y aún duelen, entonces haces un ritual para sanar hoy, no cuando sucedió. No importa que hayan pasado décadas, si estás sufriendo ahora, estás sufriendo en el presente y la energía del ritual debe canalizarse en consecuencia.

Tampoco funciona un ritual para «ser ric@ o millonari@ mañana«. Así que toma nota de esto.

…tiene que ver contigo

¿Quieres reparar la relación con papá o mamá? ¿Superar a alguien que te dejó con el corazón roto?

En cualquier caso quiero recalcarte que todo lo que hagas debe ser en relación a ti mism@, en concreto con tu SANACIÓN. 

Luego, como consecuencia de tu mejoría, superación y aprendizaje emocional, se producirán cambios en las relaciones con los demás.

Pero es en el orden que te lo estoy diciendo:

  • Primero tú,
  • Luego la relación con los demás (no «los demás». Sino la «relación» que tienes con los demás. Toma nota también de esto)

…sanan lo más profundo

Te confieso que a este segmento lo escribí y borré varias veces. No sabía cómo titular lo que quiero explicarte, y este es el que más se aproxima.

Me refiero a lo siguiente. Un Ritual Poderoso, lo que estás aprendiendo ahora mismo, no debe usarse para satisfacer caprichos o berrinches personales. Debe respetarse y tomarse como algo serio, porque el impacto que puede hacer en tu vida es importante.

La mayoría de las cosas que la gente cree necesitar, en realidad no lo es tanto, y esto se presta a confusión.

Supongamos que te quedas sin trabajo, no tienes muchos ahorros y hay gente que depende económicamente de ti. Llegas a este post, y como en última instancia lo que tú quieres es dinero, entonces haces un ritual con ese fin.

Creo que está claro el ejemplo, ¿verdad?

Pues bien, te estarías equivocando.

—¡Ah, claro! —podrías pensar—, si lo que yo necesito es un trabajo, ¡no dinero!

En este caso te acercarías bastante, pero te estarás equivocando de nuevo.

El enfoque correcto debe estar en ti mism@, no en algo exterior como un trabajo. Por ejemplo, un ritual para volverte más valioso, para recuperar energía, para aumentar tu confianza, etc.

Y ahí es cuando la magia sucede. ¿Me explico?

Pasa lo mismo con el amor, con las crisis existenciales, familiares y con cualquier otra cosa. Debes preguntarte muy bien ¿Qué es lo que realmente necesito?, y la respuesta debe tener eco en ti, en tu interior.

Elementos que existen en un Ritual poderoso

Son cuatro elementos que debes considerar.

Simbología

Una imagen, un objeto, una «película» o historia, unas palabras (una oración, un «gracias», por ejemplo). Algo que sea representativo del propósito del ritual que estás haciendo. Piensa en una Misa como un ritual, y trata de reparar en toda la simbología que existe. La familia reunida al momento de comer, es una imagen muy poderosa, un símbolo en sí mismo.

Tu ritual debe tener algo relacionado al propósito del mismo, y mientras más representativo, mejor.

En «Confianza del Padre, el ritual del dinero más poderoso que existe«  la simbología es la siguiente historia/imagen:

«Un joven regresa a casa de sus padres después de haber tenido un revés en su vida. Su papá abre la puerta y al verlo, se da cuenta de la situación. No hace preguntas incómodas y le dice: 

—Pasa hijito. Ya sabes dónde está tu cuarto. Hay un plato de comida caliente en la mesa, pero antes lávate las manos y ve a darle un beso a tu madre.»

Como puedes observar, no se trata de una imagen «estática» ni objeto. La imagen es la que te hagas en tu mente después de reflexionar y masticar bien esta breve historia.

Ofrenda

No es necesario que sacrifiques un animal o algo por el estilo. Aquí se trata de que debes tomar consciencia del «resultado final», y esa será tu ofrenda.

Por ejemplo, después de la transformación en tu vida… ¿cómo vas a estar? ¿qué vas a obtener? ¿en qué vas a ser mucho mejor?

Vas a estar más rico o rica (no me refiero al sexo :)), más san@, equilibrad@ emocionalmente…

Es, para que me entiendas, la manifestación del propósito del ritual. Porque debes entender y aceptar que si tú estás mejor, tu entorno inmediato y el resto del mundo, también estará mejor. Si tú estás bien, a mí me vas a beneficiar en algún momento y de alguna manera.

Tu ofrenda es importante.

Creencia en un Orden Superior

Esto marca una diferencia robusta entre un ritual y una técnica o estrategia cualquiera. Cuando pones en práctica un ritual estás alineándote de alguna manera al Orden Superior, del cuál tú formas parte.

Puedes llamarlo Dios (de la forma en cómo lo concibas), Universo, Naturaleza, Vida, o como desees.

Cuando haces un ritual no estás trabajando en un problema que quieres solucionar para que tú y alguien muy cercano a ti estén mejores. No.

¡Estás impactando al mundo completo!

Y esto puede que te cueste creerlo o que te suene a ciencia ficción o idea rebuscada. Sin embargo los ejemplos abundan.

Acción Repetitiva 

Al principio de este artículo te comentaba que las prácticas «pseudo rituales» de una sola acción, no funcionan más allá de tus propias creencias.

Es decir que puedes poner un billete de un dólar en alguna parte (billetera o cartera, debajo de la pata de la cama o en la trompa de un elefante de cerámica) y si tu economía empieza a mejorar, está en ti asignarle la causa de este «milagrito» al billete que guardaste.

Y si lo crees, está bien.

Pero si quieres hacer un Ritual Poderoso y sorprenderte con la transformación es necesario que repitas la acción de forma indefinida al mismo tiempo que le das tiempo y espacio a la vida, al universo y a ti mism@ a que los cambios ocurran.

Debes verlo como un proceso y no como algo de una sola vez.

Pretender «hacer magia» en tu vida mediante una única acción, sería tan descabellado como creer que con decir «Gracias» una sola vez en la vida alcanza, o con festejar tu primer cumpleaños de vida es más que suficiente.

Por último, quiero aclarar que estos cuatro elementos que mencioné no son excluyentes. Deben estar, es verdad, pero puedes encontrarte con un ritual que considere otros elementos además de estos.

Rituales Mágicos que cambiaron mi vida

Confianza del Padre

Fue el primer ritual que elaboré y su historia la publiqué en este artículo hace ya un buen tiempo, aunque en ese momento el nombre con el que bauticé todo esto fue «Rituales Holísticos Sagrados». Trabajaba mucho con la «holística» en ese momento y fue lo que se me ocurrió.

No exagero ni un ápice cuando afirmo que cambió drásticamente mi vida, mi relación con el dinero, mi confianza…, todo para mejor y mucho más allá de las expectativas que tenía. No tiene caso que te lo describa aquí porque puedes acceder a la magia de este ritual de forma gratuita.

¿Te preocupa el dinero de alguna manera? ¿Perder el trabajo, quedarte sin «plata» (pasta, lana, guita, billetes)?

No importa lo tumultoso de tu relación con el dinero ni por cuánto tiempo te llevaste mal con «él».

Si hiciste un montón de cosas y no te funcionaron, necesitas magia de verdad, y este Ritual es el mejor camino.

Ritual de Consulta

Desarrollé este ritual utilizando el principio de la metáfora y tomando la idea de un libro que leí cuando tenía 15 o 16 años (ya no recuerdo bien).

El libro se llama «Ilusiones», de Richard Bach, y cuenta las enseñanzas entre un mesías y un discípulo y una de ellas fue un método para obtener orientación y una guía, a través de un libro. Recuerdo que en ese momento pensé que sería genial escribir ese libro pero como nadie lo escribió, me di a la tarea de escribirlo unos 25 años después, aproximadamente.

Este ritual cobra verdadero sentido en esos momentos de soledad, angustia y desesperación. Cuando la frase «En los momentos de oscuridad, hasta tu propia sombra te abandona» tiene sentido para ti, la magia de este ritual hará que veas y sientas la magia en tu vida.

Ritual Anti Crisis

Sin querer se transformó en una especie de «Ritual Insignia» -si me permites la expresión-, porque el poder de manifestación, si lo tuviera que describir, te confieso que fue verdaderamente IMPRESIONANTE.

Me dejó pasmado, boquiabierto, asombrado.

Su creación se dio como resultado de tres cosas:

Apalancamiento del Tiempo

Un ritual que desarrollé después de Confianza del Padre pero que, en su momento, no pude encontrarle una utilidad específica. Intuía que había algo interesante en su estructura, pero en ese momento no supe verlo, y quedó archivado varios años.

Filosofía del Valor

Un concepto que descubrí y profundicé en los últimos dos años, volcándolo de forma implícita y sutil en muchos de los artículos y libros que escribo.

Una crisis personal

Por mucho, créeme que fue la peor que tuve en toda mi vida. Desorientación, miedo, angustia, sensación de «carne viva»…, horrible.

Esto último fue el disparador para que, en un momento de completa necesidad, buscara, encontrara y le diera sentido a la combinación de los otros dos elementos. El resultado final, fue simplemente mágico.

***

Estos tres rituales son parte de mi vida, fomentan mi «mejor versión» y les estoy y estaré eternamente agradecidos por tanto amor, bienestar y abundancia que trajeron.

Ahora sí, querid@ amig@, llegamos al final de este artículo que-, dicho sea de paso, me llevó casi 30 horas de trabajo a lo largo de varios meses.

Y si te gustó este post te invito a compartirlo en tus redes sociales o enviárselo a esa persona que sabes que puede necesitarlo.

Como siempre, hecho con amor.

 

Federico 

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El terrible hábito de callarte lo que piensas (no opino sobre eso)

El terrible hábito de callarte lo que piensas (no opino sobre eso)

El terrible hábito de callarte lo que piensas (no opino sobre eso)

Puede parecer inofensivo, pero si proyectamos este hábito en el tiempo te expones a lo siguiente:

  • Limitas la calidad de tus relaciones: los demás no llegan a conocerte;
  • La medida de tu carácter se fe afectada de cara a los demás, pero también a ti mismo;
  • Te acostumbras a no confrontar ni convenir, dejándote un color «gris» neutro desesperante o, en su defecto…
  • Si buscas agradar no confrontando tendrás que enojarte cada vez que quieras hacerte valer (¡y esto no ser bueno!).

Como puedes observar, no son pocas cosas ni son menores es decir, no se trata de «detalles» que puedas ignorar y que no tengan consecuencias.

El hábito en cuestión tiene un costo importante a largo plazo y el silencio que eliges en ese momento particular, terminará pasándote factura tarde o temprano.

Te sucede cuando en una conversación no estuviste de acuerdo con algo y sentiste el deseo de expresar tu opinión pero…

Te lo callaste.

Y esa noche te sentiste mal contigo y no pudiste dormir porque sabes que no es la primera vez.

La buena noticia es que no eres el/la únic@. A mí me pasó, me pasa de vez en cuando y a todos los que te rodean también. Y si a alguien no le ha sucedido —que puede pasar—, es porque tiene un serio problema de empatía que no trataré en esta entrada.

La mala noticia (que pena que siempre haya una mala), es que si no haces nada al respecto, empeora bastante.

Primero lo primero: hagamos unas distinciones

—¿Esta carretera va para Ciudad Victoria? —le preguntaron al filósofo de Güemes.

—Esta carretera no va… ni viene. Ciudad Victoria queda pa’llá.

Sabio, fino y siempre con un toque de humor, el popular personaje del noreste mexicano me auxilia para presentarte la importancia de hacer distinciones en un tema tan interesante como es el callar lo que piensas, cuando lo mejor es abrir la boca y soltarlo.

Sucede que el tema presenta una gama importante de matices o «escala de grises» como me gusta decirle, donde el blanco y negro serían una persona catatónica que no habla absolutamente nada y, del otro extremo, una persona que dice absolutamente todo lo que piensa sin poner ningún tipo de filtro. Desconozco si existe una condición médica para esto último.

Tú te encuentras en algún punto de este espectro y, sin embargo, si llegaste hasta aquí por que el título te llamó la atención, puedo presuponer que tus filtros de prudencia (o de otro tipo, como ya veremos) están demasiados rigurosos al grado de que coartan tu capacidad de expresarte de forma asertiva.

El hábito de quedarte callad@ es terrible como señala el título, pero habrá situaciones en las que es lo mejor que puedes hacer.

Y tener la capacidad de «DISTINGUIR» cuándo hablar y cuándo no hacerlo, es una habilidad que se adquiere con la experiencia, en el día a día, con equívocos y aciertos.

Si lo normal para ti es quedarte callado por algunos de los motivos que veremos más abajo, tú ya sabes o intuyes perfectamente cuándo deberías expresarte en lugar de guardar silencio, por el simple hecho de que te ha pasado muchas veces a lo largo de los años.

Así que a partir de ahora, te invito a que cometas más errores por abrir «la bocota» que por cerrarla. Te ASEGURO, que no te irá peor que a mi presidente (al momento de escribir estas líneas) Alberto Fernández.

¿Por qué nos quedamos callados?

Aunque sientas que las causas de tu silencio responden a una situación particular que te atañe solamente a ti, en realidad sólo hay dos motivos por el que nos quedamos callados.

La principal es el miedo, en cualquiera de sus variantes.

Por ejemplo, te asalta el miedo a quedar mal diciendo una tontería, y que se burlen de ti. Esto pasa cuando flaquea la autoestima, la confianza, y rematamos al tomarnos demasiado «seriamente» a nosotros mismos.

«Es mejor no hablar y que lo tomen a uno por estúpido, antes que hablar y que lo comprueben»

En su momento me causó gracia y más tarde comprobé que la frase original le pertenece a Mark Twain y no era precisamente así. Vaya, ¡derivó en un chiste!

Ya que se te pase la risa, es importante entender que el que tiene miedo a quedar mal por decir una tontería, se siente exactamente así, como en este chiste.

Y ya que estamos hablando del tema entre tú y yo…, pregunto, por casualidad, ¿a ti te hace ruido internamente este chiste? Porque si es el caso… ¡suelta la risa!

¡Anímate a reírte de ti mism@ y verás que la tensión que sueles sentir en esos momentos empieza a aflojarse y disiparse. Ya no seas tan seri@ y evita sentirte como un «producto acabado», que falta mucho por aprender y equivocarse, y por vivir.

Otra variante es el miedo es a la confrontación, a la discusión, y/o a la consecuencia que esto pueda tener para nosotros.

Nota por favor que en la oración anterior hay tres posibilidades y vale la pena distinguirlas a las tres.

La primera es sentir miedo ante la posibilidad de una discusión, porque no estamos acostumbrados o todo lo contrario: ya hemos discutido antes y no queremos volver a pasar por esa situación tan embarazosa e incómoda. Sin embargo, no existe una consecuencia más allá del intercambio de palabras o algún que otro agravio.

También puede sucederte que no te importe si llegas a discutir, o lo que eventualmente puedan decirse tú y la otra persona si se llegan a caldear los ánimos. Pero la consecuencia para ti de un altercado de palabras o una negativa de tu parte tiene una consecuencia negativa, desagradable o nefasta para ti.

¿Me vas siguiendo?

La última posibilidad es tener miedo a ambas cosas: a la discusión y también a la consecuencia y por ende, tienes doble razones poderosas para no confrontar, decirle al otro que tiene razón y seguir acallando tus pensamientos.

Aclaro que el párrafo anterior está escrito con ironía.

Lo veremos más abajo, pero ahora mismo cabe mencionar que, llevarte bien con todo el mundo a costa de ser infiel y deshonesto contigo es, definitivamente, un precio muy alto a pagar (además de que no es necesario para llevarse bien con los demás).

La última variante del miedo que quiero presentarte, es cuando tememos contradecir a los demás porque no queremos hacerlos sentir mal. No es tan frecuente, pero sí que conozco casos así.

Una de las dos personas de la relación «ganó» superioridad frente a la otra y la que perdió lo permitió porque encontró un espacio de comodidad:

«El otro tiene la razón siempre (aunque no la tenga se la doy lo mismo), así que él o ella es responsable de lo que pueda suceder. Yo no». 

Con este ejemplo terminamos con la causa principal, el miedo, que hace que nos guardemos nuestras mejores opiniones y el mundo se pierda de ellas. Y créeme, realmente se las pierde, porque en todos estos años se te han ocurrido ideas geniales y el miedo te ha boicoteado una y otra vez, pero ya que estás aquí vamos a cambiar eso, ¿de acuerdo?

***

Te confieso que cuando estuve trabajando en las otras causas que nos impiden decir lo que pensamos, descubrí que en realidad todas ellas responden a la misma: a nuestros intereses.

Es decir que nos quedamos callados simplemente porque decidimos que nos conviene y además, esa decisión no tiene ni tuvo nada que ver con el miedo.

Por ejemplo, una opción que estaba considerando es la prudencia.

Participamos de una reunión entre amigos o con familiares, sale un tema urticante como el político y la intensidad se incrementa. En ese momento determinas que no vale la pena expresar tu opinión o seguir defendiéndola porque en última instancia, lograrías una pírrica victoria. ¿Sirve pelearse con alguien para demostrar que tenemos razón o que pensamos diferente?

Tristemente, mucha gente piensa que sí.

Volviendo al tema, creo que cualquier motivo que puedas pensar por el que fuera justificado quedarnos callados y que el miedo no tenga que ver sino nuestro buen juicio y determinación, cabe en esta segunda categoría.

Si callas lo que piensas, empeora bastante

Es importante que sepas que cualquier tipo de relación donde exista el miedo a hablar por tu parte, no es que «puede» volverse tóxica. SE VOLVERÁ TÓXICA antes o después.

Por lo general, más «antes» que después.

Y esto sucede frente a tus narices y bajo tu completo consentimiento, por más que duela entenderlo y aceptarlo.

Así que repasemos las causas que impiden tu libre expresión:

  • Miedo, en cualquiera de sus variantes;
  • Interés, en cualquiera de sus variantes.

Primero fue una opción, luego se hizo una costumbre y finalmente, reprimir nuestras opiniones se hizo un hábito, y fue en ese momento, en ese preciso momento, en que tu vida cambió.

Cambió para peor.

Porque con el tiempo los demás no saben qué esperar de ti, y se comportan en consecuencia; y tú mism@ no sabes qué esperar de ti, y te comportas en consecuencia.

Y esto no ser bueno.

Con tu pareja, callarte lo que piensas o sientes por miedo a que él o ella se enoje y no te hable o se sienta mal, te anulará cada vez más en la relación al punto de que ni tú ni la otra persona sabrán quién eres realmente, lo que te gusta, lo que no, y ya no digamos lo que quieres para ser feliz.

Estar anulad@ frente a tu pareja «no ser bueno» (es obvio, ¿no?) y a la larga ambos pierden.

Con tus amigos, mantener en silencio tus opiniones y tu forma de pensar te volverá displicente y vacío de carácter. Nadie te conocerá realmente y con el paso del tiempo perderán el interés en ti.

En tu trabajo también empeora. En realidad, empeora en todas las áreas de tu vida y si seguiste el artículo con atención, creo que ya tienes información suficiente como para imaginarte las consecuencias, que a la larga siempre son negativas y terminan repercutiendo en ti.

Ahora que ya tienes en claro el contexto, veamos qué puedes hacer al respecto porque creas o no, estás a tiempo de introducir pequeños cambios en tu comportamiento que te llevarán por mejores derroteros.

Gánate el respeto de los demás, teniendo la osadía de ser tú mism@

No puedes negar que la frase está «súper», ¿verdad? En internet se la atribuyen a «Doctor House», el protagonista de la popular serie y honestamente desconozco si es así, ¡pero me encantó!

De entrada, créeme que trillada o no, la frase refleja exactamente lo que consigues cuando tienes lo que hay que tener y te mantienes fiel a ti mismo en cualquier circunstancia (más abajo veremos las excepciones) y aceptas las consecuencias de tu forma de pensar y concebir el mundo.

El placer que vas sentir expresando libremente tus opiniones es indescriptible, y los beneficios que produce en la confianza, autoestima y amor propio son incalculables.

Ahora bien, lo normal es que si tienes este problema es que sea el miedo lo que te limite y coarte tu capacidad de expresión, pero es más probable aún que se trate de una o unas personas concretas como tu pareja, tus jefes o tus padres.

Si es tu caso, mi fuerte recomendación es que evites ganar confianza encarándolos a cualquiera de ellos en primer lugar porque se tratan de personas que te importan y sobre todo, las consecuencias de un cambio en tu conducta te afecten, quizás demasiado.

Como Coach, yo buscaría entrenarte primero en áreas o relaciones menos comprometidas para ti y que vayas ganando confianza de forma gradual, salvo que tú necesites o me indiques lo contrario.

Y lo primero que necesito que entiendas, es que todo empieza con una decisión.

La decisión de conectar con tu amor propio, tu dignidad, y con la de ser intelectualmente honest@ con la gente que te rodea. Si no tomas concienzudamente esta decisión, no lograrás nada después.

Nada de nada.

Sin lugar a dudas se trata de una decisión profunda que va a cambiar la forma en cómo te perciben los demás y cómo te percibes tu mismo, y ten por seguro que vas a sentirte muy incómod@ porque saldrás de tu zona de confort y nada será como antes.

Si lo crees necesario, busca ayuda profesional para sostener este momento de transición y por favor, no andes con prisas. Medita lo que sientas, «siéntelo» y déjate fluir. Habrá días malos, regulares y buenos y a todo eso, se le llama vivir. ¿Es un trato?

Con la decisión tomada o en proceso de hacerlo, podrás revertir el hábito de callarte lo que piensas y lo harás de forma gradual, aprendiendo de tus errores y haciendo ajustes cada tanto (de ahí que es tan importante tomar esa decisión, antes que cualquier otra cosa), pero como Coach, quisiera que tengas en cuenta algunas herramientas para acelerar el proceso y porqué no, ahorrarte también algún que otro tropezón.

Lee atentamente los criterios de la lista y repásalos cada tanto, ¡te estarán esperando!

Para manifestar desacuerdos

Esta es una oportunidad ideal para comenzar a soltar libremente tus opiniones ya que suele darse en temas generales y, por lo tanto, es poco probable que alguien se sienta agraviado.

Podrías decir frases cómo…

  • «Eso es en tu opinión, sin embargo yo creo que…»
  • «Entiendo lo que dices, pero no estoy de acuerdo»

Si te fijas no estás confrontado ni diciéndole a la otra persona «Estás mal», por lo que no tensas la relación y al mismo tiempo te mantienes honest@ a tu forma de pensar.

Para dar un juicio de valor

En charlas sobre deportes, política, religión u otros temas urticantes, en algunos contextos específicos, a veces es recomendable pensar y repensar tu opinión y quizás, prefieras guardártela.

Muchos famosos y personas reconocidas dijeron algo que más tarde les trajo muchos inconvenientes.

Aunque estés en reuniones con «gente de confianza», piensa que cualquiera puede repetir tus dichos sobre razas, religión, orientación sexual o género; y quizás lo único que hiciste fue un comentario a modo de chiste.

Obviamente que esto que escribo es una opinión (entiendes que no me la puedo callar y menos en este post, ¿verdad?), pero si lo que quieres decir lastima a alguien o a un colectivo de personas…, ¿realmente vale la pena expresarlo?

Si lo mismo lo quieres decir, adelante, estás en tu derecho. Trata de que no haya cámaras encendidas, nada más.

Para corregir a tu interlocutor

Aquí pueden aparecer las primeras dificultades si expresar tus opiniones ha sido un problema para ti en el pasado.

Alguien se equivocó y tú tienes la respuesta correcta, por lo que cuando opines puede parecerse a una confrontación, y quizás no quieras eso.

Si quieres tener tacto y sutiliza podrías decir algo así como…

  • «Yo lo entiendo así…»
  • «No estoy segur@, pero me parece que es de esta forma…».

Si evitas frases del tipo «Eso no es así» o «Estás mal», nadie tiene porqué sentirse ofendido.

Para expresar tus sentimientos de desagrado

Desagrado, preocupación, incomodidad, enojo, infelicidad…, o lo que quieras y necesites.

Creo que este puede ser el verdadero desafío que tienes enfrente, ya que expresamos los sentimientos frente a personas que son importantes para nosotros ya sea porque existe afecto o una relación de la cuál dependemos de alguna manera. Un jefe por ejemplo.

Primero quiero decirte que si tienes miedo de expresar cómo te sientes frente a alguien que aprecias o amas, no se trata de algo menor que lo puedas dejar pasar como si nada.

Vaya…, estamos hablando de tu espos@ o tu pareja, tus padres o alguien a quién quieres, respetas o admiras.

Déjame hacerte dos preguntas…

¿Qué es lo que realmente te impide decirle lo que sientes a esa persona?

Pueden venir muchas respuestas a tu mente, si es posible para ti, anótalas en un cuaderno o en tu ordenador, y procura meditar al respecto.

La otra pregunta es…

¿Qué pasaría si lo hicieras?

Si le dijeras a tu espos@ que te quieres separar, que ya no la amas; o a esa persona que te conoce desde hace años, que tu orientación sexual no es la que cree…, ¿qué pasaría en tu vida?

¿Te condenarían a ser un paria con destino incierto?

Estas dos preguntas las utilizo muchísimo con mis asesorados en Coaching y las respuestas que obtienen son realmente fabulosas, ya que cambian a lo largo del tiempo.

Te invito a que te las hagas varias veces al mes, como parte  de tu propio proceso evolutivo.

Muy bien, mi estimado amig@, llegamos al final de un post que no es de fácil «digestión» (como la mayoría de los que escribo) pero aquí estarán este y los demás esperándote, para cuando tengas necesidad de hacer cambios para Vivir Mejor.

Estoy convencido de que esta información te ayudará a vivir en plenitud, enseñando y adiestrando a tu mente y a tus emociones en el mejor camino posible.

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Hecho con amor,

Federico 

 

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¿Con qué emoción conectas, cuando las cosas no salen como quieres?

¿Con qué emoción conectas, cuando las cosas no salen como quieres?

¿Con qué emoción conectas, cuando las cosas no salen como quieres?

Todo el tiempo estamos expuestos a que nuestras acciones no concluyan de la forma en como nosotros queremos. Y todo el tiempo y todas las cosas que hacemos, las hacemos por algún motivo, porque queremos obtener algo, ¿estás de acuerdo?

Desde algo tan simple como ir a comprar bebidas y palomitas para pasarnos un sábado agradable viendo una serie en Netflix, a viajar en tu propio auto para ir de vacaciones con tu familia, o jugarte buena parte de tus ahorros en un negocio.

Cualquier cosa puede salir mal (cortarse la luz, rotura del vehículo, salir mal el negocio) y por pequeñas que sean, las emociones «salen a la cancha» y cobran un protagonismo que muchas veces, se torna peligroso por el impacto que pueden tener en nuestra vida.

Más importante de lo que crees

Si bien entran en juego los matices, que varían mucho de persona a persona y de «aquello que no sale» a «aquello otro que no sale», los mecanismos psicológicos de tolerancia, adaptación y superación se ponen a prueba constantemente en cada adversidad que se nos presenta en la vida.

Puede ser entendible (hasta cierto punto) que te enojes si tu auto no arranca una mañana, pero si eso te pasa cuando alguien te tenía que llamar y no lo hizo…, estamos en presencia de algo más, y que no es bueno.

Los ejemplos son variados, así que pido tu ayuda para que puedas rellenar en tu caso, lo que mejor se adapte para ti. Por ejemplo, podrían salir mal…

  • Un partido de ajedrez;
  • Que no te contraten en un trabajo;
  • Una venta que no se realizó
  • Un matrimonio que fracasó
  • Un perdón que pediste y no te dieron.

No importa de lo que se trate, en cada rechazo o problema que no logramos resolver «a la primera» (o a la segunda, para las cosas más simple) pueden suceder dos cosas:

  • No conectes con ninguna emoción,
  • Conectes con una emoción en particular.

Si tu caso es el primero, honestamente no sé porqué hiciste clic en este artículo. Pero si es el segundo, te invito cordialmente a que llegues al final 😉

Carácter, tu propia imagen y realización

Una emoción muy frecuente en mucha gente -principalmente hombres-, es enojarse cuando las cosas no se nos dan como queremos. Hasta ahí puede que parezca una cualidad de la persona, un rasgo que no es el mejor y no mucho más que eso.

Sin embargo, sí que es mucho más que eso.

Cuando las emociones que tenemos cobran vida, «salen a la cancha» y se apoderan de nosotros, estamos declarando de forma implícita, nuestra incapacidad de autogobierno emocional, dejando de lado parcial o totalmente el poder racional.

Esto sería entendible -y justificable- en situación de rupturas amorosas o temas familiares, por supuesto. Pensar lo contrario sería renegar de nuestra condición de seres humanos.

Pero en la vida cotidiana, si dejas que te gane el enojo -para seguir con este primer ejemplo-, tendrás a priori tres problemas o situaciones que preferirías evitar.

  • El carácter, temple y personalidad se moldean al ritmo de este desgobierno emocional. ¿Puedes imaginarte algo bueno que salga de esto?
  • Tu imagen, la que tú tienes de ti y los demás tienen de ti, se verá afectada.
  • Tu realización, tus logros y concretamente la calidad de ellos y el esfuerzo que tuviste que emplear para concluirlos, será mayor y mayor el tiempo para finalizarlos. Es decir, un desgaste innecesario.

A continuación un listado de las emociones que, en mi opinión, son con las que puedes conectar más frecuentemente cuando las cosas no salen como quieres.

Enojo

En mayor o menor medida, está en todos los seres humanos y todos sabemos lo que es estar enojados y que luego se nos pase después de un rato: algunos minutos o algunas horas. Esta emoción aparece de forma instantánea cuando algo no te sale como querías (no depende de tus pensamientos previos), pero nos ofrece una excelente oportunidad para poner en práctica nuestro autodominio.

Frustración

Nos frustramos cuando, después de varios intentos de lograr algo, no lo conseguimos por muy poco. O al menos así nos pareció. Es como sentir que ya teníamos «en la palma de la mano» aquella venta, el partido o lo que fuere, y no lo pudimos atrapar.

A diferencia del enojo, la frustración sí depende de pensamientos y emociones específicos, y que normalmente están alimentados por expectativas previas, altas o no, y por la trampa del merecimiento (te dejaré el enlace apenas publique ese artículo en particular).

Es en este punto, cuando la frustración aparece de forma reiterada, que se genera un momento «bisagra» en nuestra vida, porque a diferencia del enojo, que aparece de forma instantánea y se disipa después de un rato, la frustración necesita de un caldo de cultivo ideal que lo preparamos nosotros mismos y que mientras dure, la frustración permanecerá intacta.

Angustia y miedo

A diferencia de las emociones anteriores, en este apartado aparece una nueva condición que se llama «necesidad». Es decir, te diste a la tarea de hacer algo que necesitabas y no salió como querías.

Puede ser que necesitabas dinero, llegar a tiempo a una cita, quedar bien con alguien, no lo sé. Pero empiezas a vislumbrar que las consecuencias para ti de no conseguir aquello que buscabas son seriamente negativas para ti o para tu familia.

Las decisiones que tomamos en estas circunstancias (o las que siguen) ya no son buenas ni óptimas, tu mente consciente y racional lucha a brazo partido para recuperar el control y eso insume un gran esfuerzo de tu parte, que tratas de fingir frente a los demás de que estás bien, al mismo tiempo de que tratas de convencerte que tienes el control.

Pero los ataques de las emociones ya te están desbordando, son demasiados.

Decepción y más miedo

La diferencia principal entre decepción y frustración, es que en este caso ya has abandonado la expectativa o posibilidad que tenías de conseguir aquello que querías. Te preparas para asimilar «el golpe» de las consecuencias negativas y por supuesto, el miedo se incrementa.

Abandono, mi vida se desmorona, mucho más miedo.

A decir verdad, pocas veces se llega a este punto y honestamente espero que nunca te pase. Habrá algún tipo de depresión seguramente y la ayuda profesional y familiar es esencial.

No obstante, ya que conoces sobre esto, podrás detenerte mucho antes y usar las recomendaciones que te hago a continuación.

Esto es lo que puedes hacer

En primer lugar, si reconoces que ante la adversidad tu mente es asaltada por algún tipo de emoción, sea las que yo describí o cualquier otra, necesitas verlo como una formidable oportunidad de aprendizaje y evolución personal.

Así que nada de reproches ni arrepentimientos, ¿ok? Lo más importante es tener la humildad de reconocerlo y la voluntad de cambiar para mejorar tu vida.

Para el caso del enojo, se aplica una técnica disruptiva que también es aplicable en todos los otros casos que mencioné. Sucede que aquí debería bastar con detenerte, respirar profundo, contar hasta 10 o hasta 20 y alejarse unos pasos para tener una visión más global. En las emociones más intensas y complejas, esto que haces para el enojo sería sólo el primero paso.

Como mencioné antes, la frustración aparece porque arrancas de una condición previa: tenías expectativas o estabas bajo la trampa del merecimiento. Aquí lo que tienes que hacer es la técnica de disrupción (detenerte, respirar profundo, contar hasta diez, alejarse) y acto seguido, reflexionar sobre lo que sientes.

Es decir, en el primer caso, el del enojo, interrumpes la emoción con la técnica y con eso debería alcanzar. Y para la frustración debes hacer algo más, que es reflexionar sobre lo que sientes, preguntándote, por ejemplo, qué es lo que te está molestando o qué es lo que está mal.

Detenerte y meditar sobre lo que te frustra va a abrir tu mente a nuevas posibilidades aprendizajes y respuesta emocional y, si bien te tocará hacer algún cambio sobre esto, puedo asegurarte que ya vas por buen camino.

¿Me sigues hasta aquí?

Para el caso de los otros estados que mencioné, que es cuando aparecen el miedo, la necesidad y todo se complica, vas a aplicar las mismas dos técnicas que mencioné (disrupción y reflexión) y como ya sabes que no va a ser suficiente con esas dos, vas a aplicar dos más y en el orden que te lo presente a continuación:

Aceptación

Un concepto clave, que desarrollo en mi libro «SÍ, HAY UN SECRETO» y que es fundamental porque cuando no aceptamos lo que nos pasa, aparece lo opuesto que suele ser el rechazo, negando lo que sentimos y esto consigue atorarte en el problema y termina por agravar todo.

En muchas de mis entradas verás que uso este concepto así que terminarás familiarizándote con él. Aceptar implica no juzgar ni sentir culpa, y te permitirá fluir en ese momento, que es lo que necesitas en lugar de quedarte atascad@.

Amor propio

Después de la aceptación, debes hacer un esfuerzo por conectar con tu propia valía y amor propio. Debes recordar quién eres realmente, tus logros, tus afectos, entendiendo que lo que te está pasando ahora mismo no tiene que ver contigo, sino con las circunstancias.

Y aquí, a partir de ahora, es cuando el milagro se manifiesta.

Porque las siguientes decisiones que tomarás, con este equilibrio emocional y bien centrado en tu eje, serán las mejores que estén disponibles para ti.

Podrás dejar lo que estabas haciendo y retomarlo después, buscar ayuda profesional a tiempo, o hablar con la persona con la que tenías un compromiso y explicarle que no podrás cumplirlo. Sin embargo, ninguna de estas acciones serán desde la culpa, el castigo o arrepentimiento.

Muy bien, mi estimado amig@, te he dejado un post que no es de fácil «digestión» y quizás tengas que volver a repasar algunos pasajes. Creo sinceramente que esta información te ayudará a que vivas más en plenitud, enseñando y adiestrando a tu mente y emociones el mejor camino posible.

Si te gustó este post te invito a compartirlo en tus redes sociales o enviárselo a esa persona que puede necesitarlo.

Hecho con amor,

Federico 

 

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¿Te sientes menos que los demás? Comienza por aquí

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En algunos casos, se trata de una sensación pasajera que nos «ataca» en momentos específicos de nuestra vida, cuando perdemos el trabajo o atravesamos una ruptura amorosa, por ejemplo. Sin embargo, también puede suceder en algunas personas que desde que tienen memoria, sin importar lo que hayan obtenido, mantienen una visión empobrecida de sí mismos, y de todo lo que han logrado en su vida.

Sentirse menos que los demás se confunde con muchas otras cosas, afecta todas las áreas de nuestra vida y sí, se siente horrible. Encima, si llegamos a hablarlo con alguien de nuestro entorno, en su afán de ayudar y darnos ánimos obtenemos respuestas del tipo «vamos, ¡levanta tu autoestima!», «anímate» o «todo irá mejor, ya verás».

Al final, no es de extrañarse que terminemos peor que al principio. No es fácil dar a entender que la sensación de inferioridad (con todo lo que eso implica y arrastra) no es una elección de la persona, no se trata de actitud ni de los pensamientos elegidos.

Si te llamó la atención el artículo supongo que algo sucede contigo o puede que conozcas a alguien muy cercano que se sienta de esta manera. Definitivamente es un tema muy sensible y trascendental, por lo que de entrada, merece la pena tener un poco de paciencia.

Escribiré otras entradas que tienen que ver con esto y, por ahora, pretendo invitarte a la reflexión y comprensión del «mapa» de la sensación de inferioridad, con el fin de ayudar en la futura toma de decisiones.

Distinguir para comprender

Entiendo perfectamente que conocer la causa o los desencadenantes de esta emoción de inferioridad, no necesariamente ayude a superarla y hacer que te sientas mejor «por el simple hecho de conocerlas».

Sin embargo, estoy convencido de que tener claridad sobre lo que nos duele es mejor que la oscuridad, porque esto último nos desconcierta, nos hace vulnerables, y terminamos sintiéndonos «bichos raros».

Son varios puntos que voy a señalar y diferenciar, en la esperanza de que alguna de las aristas que desarrolle se acerque lo más posible a lo que puedas estar sintiendo ahora mismo.

Pero recuerda, no basta con conocer. Sin importar la claridad que pueda ofrecerte, tocará luego «hacer algo al respecto» para lograr la plenitud en ti o en alguien que tu quieras. ¡Manos a la obra!

1.- El rango de edad nos dice algo…

En la vida hay momentos y etapas, y puede que la sensación de inferioridad se deba a nuestra incapacidad para afrontar un cambio.

  • Si tienes menos de 20 años

En la adolescencia y cuando nos preparamos para encarar nuestra vida como adultos, necesariamente debemos afrontar cambios que tienen que ver con la responsabilidad de nosotros mismos. Las figuras de papá y mamá (si estaban con nosotros) se trastoca, y la posibilidad de sentirnos solos y desvalidos se hace presente. Muy presente.

Sentirnos menos que los demás en esta etapa puede deberse sencillamente a que comenzamos a valernos por nosotros mismos y los padres dejan de tener la última palabra (esto al menos debería ser así), y las consecuencias de nuestras acciones se hacen más latentes.

Creo que es perfectamente normal (si me permites el uso de esta palabra) sentirse menos que los demás en este momento, o confundir esta emoción con miedo.

  • Si tienes entre 20 y 35 años

Es una etapa marcada principalmente por la construcción de lo que será más tarde nuestra vida adulta y, si nos equivocamos en las primeras decisiones, las consecuencias no se dejan esperar.

En mi opinión, es en esta etapa en la que yo me preocuparía si aparecen los primeros vestigios de la inferioridad, ya que las probabilidades de que tu autoestima y confianza no estén bien desarrolladas, son bastante altas.

Es fácil confundir la sensación de inferioridad con muchas otras cosas y, lamentablemente, tendrá mucha influencia en las decisiones que tomes, provocando demasiados «errores no forzados».

  • Si tienes más de 35

La sensación de inferioridad comenzará aquí su máximo apogeo, ya que (como verás más adelante en el artículo) muchos de tus conocidos obtendrán los primeros logros visibles, y serán precisamente ellos los que elegirás para compararte y concluir que ya no se trata de una emoción de inseguridad sino que, efectivamente, eres inferior a ellos.

¡Wow!

Obviamente, es una conclusión errónea. El punto en cuestión es que en este momento, es probable que la sensación de inferioridad se haya transformado en una franca y completa depresión. Quizás no una que no te permita levantarte, pero sí lo suficientemente fuerte como para filtrarse en todas las áreas de tu vida.

2.- ¿A veces o siempre?

No es lo mismo si te sientes menos «a veces», que todo el tiempo. O si tienes gran parte de tu vida sintiéndote de esta manera.

  • A veces

Para este caso, independientemente de las circunstancias, podría afirmarte que mayormente se trata de un ligera falta de confianza en ti mism@, producto de que estás atravesando algún cambio, conociendo gente nueva o aprendiendo algo nuevo.

No digo que no se pueda o debas trabajarlo, sólo que con algo de empeño y paciencia lograrás mejorar rápida y fácilmente.

  • Siempre

Esta situación es exactamente la opuesta a la anterior. Siento que no tiene caso extenderme mucho aquí, porque es claro y contundente que necesitas ayuda profesional, tanto si es tu caso como para alguien de tu entorno.

Créeme, no hay muchas vueltas para darle. No tiene caso permanecer en una situación de este tipo «gastando vida» cuando la sensación de inferioridad (o en lo que se haya convertido) no ha cesado en años.

3.- Te sientes menos…., ¿sobre algo en concreto o en general?

También cabe esta distinción, ya que la he encontrado en varias oportunidades.

  • Mi vida en general

Se asemeja un poco al último apartado de la distinción anterior y no hay mucho para «rascarle», al menos en el presente artículo. Busca ayuda. No tiene caso gastar vida aferrado a una esperanza o aguantando.

  • Aspectos materiales

Se presenta cuando tu cuñado compra un auto nuevo, hace un viaje al caribe o remodela su casa (cuñado, hermano, vecino, amigo…, da lo mismo). Sabes a qué te estás enfrentando, ¿no? Es tu ego el que llora, que más tarde pasará algún tipo de factura.

Atiende este aspecto porque puede empeorar, pero deja decirte que no estás frente a una situación como la anterior, que a mi modo de ver es un poco más compleja. El ego existe, vive dentro de nosotros y aunque está muy «satanizado» tiene una función que cumplir. Eso sí, los extremos son malos, así que no es buena idea alimentarlo demasiado.

  • Aspectos intelectuales

Se le parece al anterior: estás en un entorno competitivo y de mucho ego, en el que una maestría, un doctorado o una promoción en el trabajo hacen las veces de auto nuevo o remodelación. Si la competición «te jode» por la causa que fuere, debes plantearte otros horizontes profesionales.

3.- El origen

Por la naturaleza de esta emoción, el origen es sólo uno y está más que claro: te comparas con los demás. Es que… ¡no puede ser de otra manera! Sin embargo, de poco sirve quedarnos con esa conclusión, lo importante es saber porqué te comparas y mucho más que eso: cómo hacer para dejar de compararte de forma inconsciente.

  • Crianza

Cuando eras niñ@ te compararon con hermanos, primos o compañeros, de forma sutil o descaradamente directa. A esto le podemos sumar que querías agradar a tus padres y nada de lo que hicieras parecía dejarlos satisfechos.

Ahora bien, como adulto y responsable de tu propia vida, poco te va a servir trasladar la culpa a tus padres. No. Ellos querían educarte y la mejor manera que tenían a la mano fue esa. Piensa que a ellos les debe haber ido considerablemente peor con tus abuelos. Aceptar y perdonar es el camino.

  • Genética

Un tema que lo abordaré en el futuro desde diferentes ángulos, así que te pido un poco de paciencia porque hay mucha tela para cortar aquí. En concreto, cuando se presenta alguna forma de depresión, por más leve que esta fuere (distimia, por ejemplo), vas a experimentar la emoción de la inferioridad…, ¡y varias otras también!

Si sospechas que lo tuyo viene por este lado, deja decirte que hay alternativas para vivir plenamente, disfrutar mucho de la vida, de tus logros y de tu presente. Hay un camino que quiero presentarte, y lo único que tienes que hacer es estar mínimamente predispuest@ a transitarlo.

Ideas para el Plan de Acción

Después del análisis que acabas de leer, toca reflexionar y, eventualmente, dar el primer paso en una dirección diferente. En esta oportunidad organicé este último segmento con ideas y estrategias de lo que puedes hacer o no, siempre en mi opinión, así que te tocará a ti contrastarlas de acuerdo a tu sentir y luego, tomar una decisión.

Qué es lo que NO debes hacer

  • Hacer más grande la situación: mucha gente que vive con esta emoción se termina avergonzando de sí mismos y esto a su vez, genera una culpa y angustia que puede ser superior al problema original. Tienes que entender que no eres una mala persona (mal hij@, mal espos@, mal amigo), así que fuera la culpa y bienvenida la responsabilidad. Cada día de tu vida hiciste lo mejor que pudiste estando condicionado por una emoción que te limitaba enormemente. Si te reprochas algo, estarás siendo terriblemente injust@ contigo.
  • Sacar conclusiones:  conclusiones y decisiones a partir de lo que sientes, definitivamente no es una buena idea. Me refiero a iniciar un negocio, cambiar de trabajo y cosas por el estilo. El problema está en tu interior, y es ahí donde debes enfocarte para recuperar tu eje y el equilibrio.
  • Amigos y familiares: compartir tu situación con una o dos personas puede ser buena idea, te ayudará a sentirte mejor. Pero por favor, que tus emociones no sean «el platillo» de conversación en reuniones en las que no estés presente. Te enterarás tarde o temprano, y te sentirás expuesto. Si lo haces… ¡que sean personas de confianza!
  • Luchar y perseverar: me refiero a la creencia de que, esforzándote más, conseguirás más logros en tu vida y de esta manera ya no te sentirás menos que los otros. Porque tendrás un título, una especialización, o más dinero, pero al final del día eso no cambiará nada, créeme.
  • Aislarte: este es, sin lugar a dudas, un síntoma de depresión. No es para preocuparte pero sí para «ocuparte». Por favor, rompe el aislamiento y busca ayuda profesional.
  • Ponerte metas más grandes: en la falsa creencia de que al menos así, aunque de momento no las hayas alcanzado, tu emoción desaparecerá por arte de magia porque ahora tu enfoque está puesto «en algo grande y seguramente importante». Lejos de eso.

Lo que SÍ puedes hacer

  • Trabajar la aceptación: esta emoción es parte de ti, ha moldeado gran parte de tu vida y renegar de ella, pelearte con ella, sólo empeorará más las cosas. Acéptala amorosamente y crea una nueva historia a partir de ahora. Una vida plena te está esperando.
  • Ayuda profesional: definitivamente es una buena idea. Necesitas aclarar tus pensamientos, organizar tus emociones y dejarte ayudar. Sólo recuerda que no todos los psicólogos y terapeutas son igual de eficientes, y si uno no te satisface debes buscar otro.
  • Mirar más tus logros: en contra posición a «ponerse metas», esto es algo que rara vez hacemos y vivimos en un inconformismo mal entendido. Haz hecho muchas cosas de las cuales debes sentirte orgullos@ y satisfecho. Llegaste mucho más lejos de lo que te habías planteado en el inicio, así que presta atención también a esto. Te sacará buenos momentos y te ayudará a sonreír.

Si te gustó el post te invito a compartirlo en tus redes o con aquella persona que sientes que puede ayudarle.

Hecho con amor,

Federico

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¿»El Secreto» te decepcionó? ¡5 pasos para que te funcione!

¿»El Secreto» te decepcionó? ¡5 pasos para que te funcione!

¿»El Secreto» te decepcionó? ¡5 pasos para que te funcione!

Conoces la teoría desde hace tiempo, entiendes que su argumento es muy lógico y lo probaste…, ¡PERO ZAS!, que nunca te funcionó como esperabas.

Se trataba de pedir lo que quisieras…,  ¡y además todo era gratis! ¿Qué sentido tenía ser humilde y quedarse corto? Así que en tu «Tablero de sueños», pusiste la foto de la casa que te mereces, del auto de tus sueños, de la pareja que te gustaría, y una foto de una habitación llena de dólares, para pagar tus viajes a Portofino y Montecarlo.

Pero nada de eso funcionó (¿que habré hecho mal?). Las cuentas siguieron llegando, tu salario siguió siendo el de siempre, y tu negocio no prosperó.

«¿A qué se debe, ¡Dios mío!, tanto castigo divino?»

Vamos por partes, Valiente.

Si llegaste leyendo hasta aquí, quiere decir que el tema te interesa y de alguna manera, has hecho en el pasado algo de lo que he descrito anteriormente.

¿Sabes? Yo creo que todos hemos puesto en práctica algo de «La Ley de la Atracción». La película y el libro nos sirvió para soñar un poco y en ese sentido, no tiene nada de malo.

Pero tú quieres más, ¿verdad? ¿Estás list@ para activar esta maravillosa estrategia?

Bien, entonces, primero lo primero. Necesitas entender, porqué no te funcionó en el pasado.

¡COOOOOMEEEENNZAAAAAAMOOOOSSSSS!

Ley de la Atracción, mata Capricho

Cuando conociste la magia del «SECRETO» por primera vez, entendiste que la Naturaleza, el Universo, Dios o lo que quieras, no tiene los mismos parámetros que tú a la hora de medirse en gastos.

Podría ser que un Audi R8 esté fuera de las posibilidades de tu quincena, pero a esa «entidad superior» le daba lo mismo concederte ese vehículo que una bicicleta vieja.

Es decir, ¿para qué conformarte con lo viejo, pequeño y desgastado; si puedes tener algo nuevo, lujoso y espectacular? Sí, el razonamiento es correcto, estimad@. Al menos eso fue lo que nos dijeron.

Ahora bien, vamos a la realidad. ¿A cuántas personas conoces que mentalizaron un auto, una casa, o algo similar de rimbombante y ostentoso; y que realmente lo consiguieron?

Francamente, yo debo de confesarte que no conozco a ninguna. Sí conozco a personas que «venden» algo relacionado con el Secreto y que según ellas «les funciona», pero no me consta, así que no cuenta.

Si tú conoces a alguien, te invito a que me lo compartas en los comentarios.

¿Y porqué no funciona la Ley de la Atracción para atraer elementos suntuosos a tu vida? Ahora mismo, puedo darte dos argumentos con la esperanza de satisfacer tu curiosidad, pero desde luego, no son los únicos.

  1. Amistosamente, tengo que confesarte que el Universo que te rodea no funciona como «papá y mamá», siempre listos para satisfacer los deseos y caprichos de su «niñ@». Que pena, ¿no?
  2. Si quieres atraer cualquier cosa que esté fuera de tu realidad, no tendrás poder sobre ella más allá de un simple juego de probabilidades.

Conclusión: si utilizaste la Ley de la Atracción para conseguir una vida de millonari@ y no te funcionó, no te sientas mal. Tampoco le funcionó a nadie.

Ley de la Atracción, ¡atrae NECESIDADES!

También puede suceder que hayas estado en el caso contrario, y te hayas planteado algo así como «…para qué quiero yo tanto lujo. Mejor uso el Secreto para atraer un buen trabajo, que tanta falta me hace…».

Y como decidiste ir por el camino de la moderación, ahora sí que esperabas que esta ley te lo cumpliera ¿verdad? «Si funciona para lo más caro, ¡que no vaya a funcionar para esto!».

Pero la ingrata Ley tampoco te lo concedió. Incluso, no sería raro que tu problema original (la falta de trabajo en este caso), se haya agravado. Por ejemplo, si tenías un trabajo precario, pudo suceder que lo hayas perdido.

«¿Por qué Dios, tanto encarnizamiento conmigo? ¿Qué hice mal? ¿Acaso no soy un buen cristiano?»

Es decir, tomaste acción (lo que recomiendan todos) y el tiro te salió por la culata. ¿Te ha sucedido algo como eso? Si es el caso, en rigor de verdad no has sido el único, y tampoco eres culpable de nada.

Sin embargo, aunque seas víctima o cómplice involuntario (¿voluntario?), lo mismo no estás exent@ de de la RESPONSABILIDAD de averiguar qué fue lo que te sucedió.

El «Enfoque hacia el Problema», es la clave

Hay una frase «famosilla», que se le atribuye a Albert Einstein y que quiero usarla como criterio para comprender porqué el tiro te salió por la culata:

«Nunca se Puede Resolver un Problema, en el Mismo Nivel en el que fue Creado»

Partiendo de esta idea, es importante que comprendas que cuando tratas de atraer «lo opuesto» de aquello que quieres cambiar y te causa dolor, en realidad no has abandonado tu propio Nivel de Consciencia que causó el problema originalmente.

Es decir, tu Nivel de Consciencia (forma de pensar y de atraer), creó una realidad para ti que es problemática, dolorosa, o simplemente no te gusta. Y tú, sin antes cambiar ese Nivel de Consciencia, ahora quieres pedirle que te «traiga» algo diferente. Por lo general, se trata de lo opuesto.

Vaya…, ¡está muy enredado! Veamos algunos ejemplos para hacerlo más fácil de comprender…

  • Atraer un mejor empleo.

Tu Nivel de Consciencia te proporcionó el empleo que tienes actualmente. Te guste o no, estés de acuerdo o no, es tu realidad. Entonces, partiendo de ese punto (o sea, ese mismo Nivel de Consciencia) quieres utilizar la Ley de la Atracción para conseguir un EMPLEO MEJOR (mejor ambiente, mejor pagado, que te guste).

Y aunque no te parezca, AÚN ESTÁS EN EL MISMO NIVEL DE CONSCIENCIA que al principio, y por eso mismo la Ley de la Atracción se ejecutará, y te traerá más, mucho más de lo mismo. En este caso, el empleo que no te gusta.

¿Y POR QUÉ ES ESO?

Entenderás porqué sucede, cuando en este mismo ejemplo te diga lo mejor que puedes hacer.

«Estás en un empleo que no te gusta, te pagan mal, te ningunean y te maltratan».

Bien, el primer punto es… NO TE PELEES CON ESO. Tú lo has atraído a tu vida y ni tu jefe ni tus compañeros tienen la culpa.

Segundo, evita ponerte una meta de un mejor trabajo, o usar la Ley de la Atracción. Eso funcionará en automático cuando hagas el punto tres.

Ahora sí, «tercero»; vas a PONER TU ENFOQUE en aquellas actividades y cualidades que te hagan un mejor COLABORADOR. Por ejemplo, si no sabes inglés buscarás algún curso. Si quieres un puesto de mando te interesarás por libros, artículos y cursos sobre Dirección y Liderazgo, y así con todo lo demás.

¿Me explico?

La Ley de la Atracción se habrá puesto en marcha en el mismo instante en que pusiste tu atención en cómo mejorarte a tí mismo, y ni siquiera será necesario que te pongas a decretar frases inconexas con tu realidad, o a pegar cartelitos en la puerta de tu clóset.

Simplemente, Sucederá. 
  • Atraer dinero

El razonamiento es el mismo. Tu forma de pensar (Nivel de Consciencia) creó una realidad en tu vida donde «abunda la escasez». Por las razones que quieras (tus propias circunstancias), gastas lo mismo o poco más que lo que ganas. Vives al día.

Y desde esa misma «Realidad», pretendes activar la Ley de la Atracción, para que te traiga mucho más dinero a tu vida.

Ahora bien…, imagínate por un momento -solo por un momento-, que efectivamente, la Ley de la Atracción se siente generosa y decide cumplirte «el caprichito».

¿Qué crees que va a pasar?

¿Crees que «seguirás gastando lo mismo», y ahora sí te sobrará el dinero?

¿O por el contrario, apenas tengas mayores ingresos tus gastos -por arte de magia- también subirán?

¿Hace falta que te diga qué es lo que pasará?

Que bueno que estemos de acuerdo y que pensemos lo mismo.

Hasta que no cambies tu «Realidad», el dinero se te escapará fácilmente de las manos. Es decir, es lo mismo si ganas 500, 10,000 o 1 millón, de la moneda que quieras.

¿Cómo atraemos dinero entonces?

Al final de este mismo artículo te comparto los 5 pasos para hacer que la Ley de la Atracción te funcionen. Por ahora, puedo adelantarte que una acción importante -pero no la única- que comenzará a atraer dinero a tu vida, es la de formarte el hábito de pagarte primero a tí mismo.

Nota por favor, que no mencioné la palabra «ahorrar». Son cosas diferentes. En su momento te estaré hablando sobre esos matices y aquí mismo te dejaré el enlace.

  • Atraer una pareja

Por lo general, las personas que pretenden activar la «Ley de la Atracción» para conseguir un/a compañero/a, parten de una NECESIDAD. Se me haría raro pensar en que alguien quiere tener novi@ por puro capricho, pero puede haber.

Bien, si seguiste hasta aquí los ejemplos, creo que ya estás más entrenad@ que al principio, ¿verdad?

Así que podemos desarrollar este segmento juntos. Vamos…, ¡ayúdame! Yo escribiré las preguntas…., y tú las vas contestando.

  • Perfil: una Persona que NECESITA una pareja.

Es lo que dijimos antes, en el primer párrafo. Y desde el «vamos», ya arrancamos mal.

  • Realidad: esta persona no se siente a gusto consigo misma.

Porque «Necesita» de su media naranja, porque no se «haya» a sí misma si no está con otr@, porque teme a la soledad o por lo que quieras.

  • Resultado: La Ley de la Atracción, se va a limitar a traerle más de «esa misma necesidad».

Es decir, las y los candidat@s le huirán irremediablemente.

  • Activación: que esta persona aprenda a ser mejor compañera de sí misma.

No digo que sea fácil. Lamentablemente, creo que es el único camino. ¿Quieres atraer a alguien formidable a tu vida? Primero tendrás que alcanzar serenidad y paz mental «tú mism@», «tú solo», y en «tus actuales circunstancias».

Créeme, sí se puede 😉

Ahora sí…, ¡A LO QUE VAMOS! Todo lo anterior fue apenas el entremés…, espero que quede espacio en tu «pancita mental», porque se viene el plato fuerte.

5 Pasos para que «EL SECRETO» te funcione

1ro.- Olvídate de ponerte Metas o Sueños.

Las metas que tengas en este «Nivel de Consciencia», serán producto de un capricho o una necesidad, por lo que te expliqué anteriormente. Y los sueños…., bueno. ¿Qué lindo que es soñar, verdad? Pero como dicen Odin Dupeyron: «Si quieres Realidades, no construyas Fantasías».

De momento, olvídate del «futuro prometedor» y céntrate en un «mejor presente».

2do.- Haz un Inventario de Recursos

Es un ejercicio que desarrollo en mi libro Mentes Triunfadoras, para enseñar a tu cerebro a enfocarse en lo que «sí tiene», y no tanto en «lo que falta».

Siempre enfocado en aquello que quieres atraer, puedes hacer dos listas. Una «buena» (por así decirle) donde resaltes tus cualidades y fortalezas. La otra «mala» (idem), en donde menciones tus defectos o carencias.

Recuerda mantenerte en el contexto que deseas trabajar (amor, trabajo, dinero, etc.).

3ro.- Imagina tu vida sin la lista «Buena»

Esto debería causarte un verdadero «sacudón». En los ámbitos donde quieres trabajar la Ley de la Atracción, simplemente extraes todo lo bueno. Por ejemplo:

  • Familia: te imaginas sin tus hijos y/o sin tu pareja. Viviendo solo o con tus padres.
  • Trabajo: te imaginas sin tu trabajo actual, viviendo de prestado y haciendo trabajos ocasionales.
  • Salud: te imaginas sin salud, enferm@, con achaques, bastón, y viviendo en filas en farmacias, consultorios y clínicas.
  • Amigos: te imaginas pasando tus fines de semana sol@, viajando sol@, sin fiestas ni salidas.

Híjole…, ¡cuanta amargura junta! En fin…, cuanta dicha que hay en tu vida, y que pasa desapercibida 🙁

4to.- Reflexión y Aprendizaje

Si hiciste el ejercicio a consciencia, te tiene que haber hecho el ruido suficiente como para apreciar que lo bueno que hay en tu vida, es REALMENTE BUENO.

Cuando lo hayas logrado, ahí, justo en ese momento, habrá sucedido un “click” en tu cabecita, que te convertirá en automático en una persona AGRADECIDA (ojo, no es lo mismo DECIR gracias, que SER agradecido. En su momento, te dejaré aquí mismo una liga a un post).

Es en ese momento que puedes apreciar las bendiciones que te rodean, y aprendes a relativizar los inconvenientes, los problemas y los sinsabores de tu vida, como una faceta más, que simplemente tenías que experimentar pero que aún con eso, tu vida es realmente MARAVILLOSA.

5to.- Validación y Confrontación

  • Si no disfrutas de tus problemas al mismo tiempo que los vas resolviendo, vuelve al paso tres e intensifica el ejercicio.
  • Cuando empieces a disfrutar de tu vida A PESAR de tus problemas, la LEY DE LA ATRACCIÓN se habrá activado y DE INMEDIATO, te acercará soluciones, personas, dinero, opciones…, todo lo que necesitas para salir adelante junto a los que amas.
  • Tu tarea no es “pedir” algo concreto. Recuerda que eso es producto de un Capricho o una Necesidad.
  • Por el contrario, tu tarea es sorprenderte con cada cosa que la vida te presenta. Disfrútala…, y compártela. ¿Sabes cómo se le llama a eso? A eso se le llama…

¡VIVIR!

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Hecho con amor,

Federico

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