El terrible hábito de callarte lo que piensas (no opino sobre eso)

El terrible hábito de callarte lo que piensas (no opino sobre eso)

El terrible hábito de callarte lo que piensas (no opino sobre eso)

El Terrible Hábito de Callarte lo que Piensas

Puede parecer inofensivo, pero si proyectamos este hábito en el tiempo te expones a lo siguiente:

  • Limitas la calidad de tus relaciones: los demás no llegan a conocerte;
  • La medida de tu carácter se fe afectada de cara a los demás, pero también a ti mismo;
  • Te acostumbras a no confrontar ni convenir, dejándote un color «gris» neutro desesperante o, en su defecto…
  • Si buscas agradar no confrontando tendrás que enojarte cada vez que quieras hacerte valer (¡y esto no ser bueno!).

Como puedes observar, no son pocas cosas ni son menores es decir, no se trata de «detalles» que puedas ignorar y que no tengan consecuencias.

El hábito en cuestión tiene un costo importante a largo plazo y el silencio que eliges en ese momento particular, terminará pasándote factura tarde o temprano.

Te sucede cuando en una conversación no estuviste de acuerdo con algo y sentiste el deseo de expresar tu opinión pero…

Te lo callaste.

Y esa noche te sentiste mal contigo y no pudiste dormir porque sabes que no es la primera vez.

La buena noticia es que no eres el/la únic@. A mí me pasó, me pasa de vez en cuando y a todos los que te rodean también. Y si a alguien no le ha sucedido —que puede pasar—, es porque tiene un serio problema de empatía que no trataré en esta entrada.

La mala noticia (que pena que siempre haya una mala), es que si no haces nada al respecto, empeora bastante.

Primero lo primero: hagamos unas distinciones

—¿Esta carretera va para Ciudad Victoria? —le preguntaron al filósofo de Güemes.

—Esta carretera no va… ni viene. Ciudad Victoria queda pa’llá.

Sabio, fino y siempre con un toque de humor, el popular personaje del noreste mexicano me auxilia para presentarte la importancia de hacer distinciones en un tema tan interesante como es el callar lo que piensas, cuando lo mejor es abrir la boca y soltarlo.

Sucede que el tema presenta una gama importante de matices o «escala de grises» como me gusta decirle, donde el blanco y negro serían una persona catatónica que no habla absolutamente nada y, del otro extremo, una persona que dice absolutamente todo lo que piensa sin poner ningún tipo de filtro. Desconozco si existe una condición médica para esto último.

Tú te encuentras en algún punto de este espectro y, sin embargo, si llegaste hasta aquí por que el título te llamó la atención, puedo presuponer que tus filtros de prudencia (o de otro tipo, como ya veremos) están demasiados rigurosos al grado de que coartan tu capacidad de expresarte de forma asertiva.

El hábito de quedarte callad@ es terrible como señala el título, pero habrá situaciones en las que es lo mejor que puedes hacer.

Y tener la capacidad de «DISTINGUIR» cuándo hablar y cuándo no hacerlo, es una habilidad que se adquiere con la experiencia, en el día a día, con equívocos y aciertos.

Si lo normal para ti es quedarte callado por algunos de los motivos que veremos más abajo, tú ya sabes o intuyes perfectamente cuándo deberías expresarte en lugar de guardar silencio, por el simple hecho de que te ha pasado muchas veces a lo largo de los años.

Así que a partir de ahora, te invito a que cometas más errores por abrir «la bocota» que por cerrarla. Te ASEGURO, que no te irá peor que a mi presidente (al momento de escribir estas líneas) Alberto Fernández.

¿Por qué nos quedamos callados?

Aunque sientas que las causas de tu silencio responden a una situación particular que te atañe solamente a ti, en realidad sólo hay dos motivos por el que nos quedamos callados.

La principal es el miedo, en cualquiera de sus variantes.

Por ejemplo, te asalta el miedo a quedar mal diciendo una tontería, y que se burlen de ti. Esto pasa cuando flaquea la autoestima, la confianza, y rematamos al tomarnos demasiado «seriamente» a nosotros mismos.

«Es mejor no hablar y que lo tomen a uno por estúpido, antes que hablar y que lo comprueben»

En su momento me causó gracia y más tarde comprobé que la frase original le pertenece a Mark Twain y no era precisamente así. Vaya, ¡derivó en un chiste!

Ya que se te pase la risa, es importante entender que el que tiene miedo a quedar mal por decir una tontería, se siente exactamente así, como en este chiste.

Y ya que estamos hablando del tema entre tú y yo…, pregunto, por casualidad, ¿a ti te hace ruido internamente este chiste? Porque si es el caso… ¡suelta la risa!

¡Anímate a reírte de ti mism@ y verás que la tensión que sueles sentir en esos momentos empieza a aflojarse y disiparse. Ya no seas tan seri@ y evita sentirte como un «producto acabado», que falta mucho por aprender y equivocarse, y por vivir.

Otra variante es el miedo es a la confrontación, a la discusión, y/o a la consecuencia que esto pueda tener para nosotros.

Nota por favor que en la oración anterior hay tres posibilidades y vale la pena distinguirlas a las tres.

La primera es sentir miedo ante la posibilidad de una discusión, porque no estamos acostumbrados o todo lo contrario: ya hemos discutido antes y no queremos volver a pasar por esa situación tan embarazosa e incómoda. Sin embargo, no existe una consecuencia más allá del intercambio de palabras o algún que otro agravio.

También puede sucederte que no te importe si llegas a discutir, o lo que eventualmente puedan decirse tú y la otra persona si se llegan a caldear los ánimos. Pero la consecuencia para ti de un altercado de palabras o una negativa de tu parte tiene una consecuencia negativa, desagradable o nefasta para ti.

¿Me vas siguiendo?

La última posibilidad es tener miedo a ambas cosas: a la discusión y también a la consecuencia y por ende, tienes doble razones poderosas para no confrontar, decirle al otro que tiene razón y seguir acallando tus pensamientos.

Aclaro que el párrafo anterior está escrito con ironía.

Lo veremos más abajo, pero ahora mismo cabe mencionar que, llevarte bien con todo el mundo a costa de ser infiel y deshonesto contigo es, definitivamente, un precio muy alto a pagar (además de que no es necesario para llevarse bien con los demás).

La última variante del miedo que quiero presentarte, es cuando tememos contradecir a los demás porque no queremos hacerlos sentir mal. No es tan frecuente, pero sí que conozco casos así.

Una de las dos personas de la relación «ganó» superioridad frente a la otra y la que perdió lo permitió porque encontró un espacio de comodidad:

«El otro tiene la razón siempre (aunque no la tenga se la doy lo mismo), así que él o ella es responsable de lo que pueda suceder. Yo no». 

Con este ejemplo terminamos con la causa principal, el miedo, que hace que nos guardemos nuestras mejores opiniones y el mundo se pierda de ellas. Y créeme, realmente se las pierde, porque en todos estos años se te han ocurrido ideas geniales y el miedo te ha boicoteado una y otra vez, pero ya que estás aquí vamos a cambiar eso, ¿de acuerdo?

***

Te confieso que cuando estuve trabajando en las otras causas que nos impiden decir lo que pensamos, descubrí que en realidad todas ellas responden a la misma: a nuestros intereses.

Es decir que nos quedamos callados simplemente porque decidimos que nos conviene y además, esa decisión no tiene ni tuvo nada que ver con el miedo.

Por ejemplo, una opción que estaba considerando es la prudencia.

Participamos de una reunión entre amigos o con familiares, sale un tema urticante como el político y la intensidad se incrementa. En ese momento determinas que no vale la pena expresar tu opinión o seguir defendiéndola porque en última instancia, lograrías una pírrica victoria. ¿Sirve pelearse con alguien para demostrar que tenemos razón o que pensamos diferente?

Tristemente, mucha gente piensa que sí.

Volviendo al tema, creo que cualquier motivo que puedas pensar por el que fuera justificado quedarnos callados y que el miedo no tenga que ver sino nuestro buen juicio y determinación, cabe en esta segunda categoría.

Si callas lo que piensas, empeora bastante

Es importante que sepas que cualquier tipo de relación donde exista el miedo a hablar por tu parte, no es que «puede» volverse tóxica. SE VOLVERÁ TÓXICA antes o después.

Por lo general, más «antes» que después.

Y esto sucede frente a tus narices y bajo tu completo consentimiento, por más que duela entenderlo y aceptarlo.

Así que repasemos las causas que impiden tu libre expresión:

  • Miedo, en cualquiera de sus variantes;
  • Interés, en cualquiera de sus variantes.

Primero fue una opción, luego se hizo una costumbre y finalmente, reprimir nuestras opiniones se hizo un hábito, y fue en ese momento, en ese preciso momento, en que tu vida cambió.

Cambió para peor.

Porque con el tiempo los demás no saben qué esperar de ti, y se comportan en consecuencia; y tú mism@ no sabes qué esperar de ti, y te comportas en consecuencia.

Y esto no ser bueno.

Con tu pareja, callarte lo que piensas o sientes por miedo a que él o ella se enoje y no te hable o se sienta mal, te anulará cada vez más en la relación al punto de que ni tú ni la otra persona sabrán quién eres realmente, lo que te gusta, lo que no, y ya no digamos lo que quieres para ser feliz.

Estar anulad@ frente a tu pareja «no ser bueno» (es obvio, ¿no?) y a la larga ambos pierden.

Con tus amigos, mantener en silencio tus opiniones y tu forma de pensar te volverá displicente y vacío de carácter. Nadie te conocerá realmente y con el paso del tiempo perderán el interés en ti.

En tu trabajo también empeora. En realidad, empeora en todas las áreas de tu vida y si seguiste el artículo con atención, creo que ya tienes información suficiente como para imaginarte las consecuencias, que a la larga siempre son negativas y terminan repercutiendo en ti.

Ahora que ya tienes en claro el contexto, veamos qué puedes hacer al respecto porque creas o no, estás a tiempo de introducir pequeños cambios en tu comportamiento que te llevarán por mejores derroteros.

Gánate el respeto de los demás, teniendo la osadía de ser tú mism@

No puedes negar que la frase está «súper», ¿verdad? En internet se la atribuyen a «Doctor House», el protagonista de la popular serie y honestamente desconozco si es así, ¡pero me encantó!

De entrada, créeme que trillada o no, la frase refleja exactamente lo que consigues cuando tienes lo que hay que tener y te mantienes fiel a ti mismo en cualquier circunstancia (más abajo veremos las excepciones) y aceptas las consecuencias de tu forma de pensar y concebir el mundo.

El placer que vas sentir expresando libremente tus opiniones es indescriptible, y los beneficios que produce en la confianza, autoestima y amor propio son incalculables.

Ahora bien, lo normal es que si tienes este problema es que sea el miedo lo que te limite y coarte tu capacidad de expresión, pero es más probable aún que se trate de una o unas personas concretas como tu pareja, tus jefes o tus padres.

Si es tu caso, mi fuerte recomendación es que evites ganar confianza encarándolos a cualquiera de ellos en primer lugar porque se tratan de personas que te importan y sobre todo, las consecuencias de un cambio en tu conducta te afecten, quizás demasiado.

Como Coach, yo buscaría entrenarte primero en áreas o relaciones menos comprometidas para ti y que vayas ganando confianza de forma gradual, salvo que tú necesites o me indiques lo contrario.

Y lo primero que necesito que entiendas, es que todo empieza con una decisión.

La decisión de conectar con tu amor propio, tu dignidad, y con la de ser intelectualmente honest@ con la gente que te rodea. Si no tomas concienzudamente esta decisión, no lograrás nada después.

Nada de nada.

Sin lugar a dudas se trata de una decisión profunda que va a cambiar la forma en cómo te perciben los demás y cómo te percibes tu mismo, y ten por seguro que vas a sentirte muy incómod@ porque saldrás de tu zona de confort y nada será como antes.

Si lo crees necesario, busca ayuda profesional para sostener este momento de transición y por favor, no andes con prisas. Medita lo que sientas, «siéntelo» y déjate fluir. Habrá días malos, regulares y buenos y a todo eso, se le llama vivir. ¿Es un trato?

Con la decisión tomada o en proceso de hacerlo, podrás revertir el hábito de callarte lo que piensas y lo harás de forma gradual, aprendiendo de tus errores y haciendo ajustes cada tanto (de ahí que es tan importante tomar esa decisión, antes que cualquier otra cosa), pero como Coach, quisiera que tengas en cuenta algunas herramientas para acelerar el proceso y porqué no, ahorrarte también algún que otro tropezón.

Lee atentamente los criterios de la lista y repásalos cada tanto, ¡te estarán esperando!

Para manifestar desacuerdos

Esta es una oportunidad ideal para comenzar a soltar libremente tus opiniones ya que suele darse en temas generales y, por lo tanto, es poco probable que alguien se sienta agraviado.

Podrías decir frases cómo…

  • «Eso es en tu opinión, sin embargo yo creo que…»
  • «Entiendo lo que dices, pero no estoy de acuerdo»

Si te fijas no estás confrontado ni diciéndole a la otra persona «Estás mal», por lo que no tensas la relación y al mismo tiempo te mantienes honest@ a tu forma de pensar.

Para dar un juicio de valor

En charlas sobre deportes, política, religión u otros temas urticantes, en algunos contextos específicos, a veces es recomendable pensar y repensar tu opinión y quizás, prefieras guardártela.

Muchos famosos y personas reconocidas dijeron algo que más tarde les trajo muchos inconvenientes.

Aunque estés en reuniones con «gente de confianza», piensa que cualquiera puede repetir tus dichos sobre razas, religión, orientación sexual o género; y quizás lo único que hiciste fue un comentario a modo de chiste.

Obviamente que esto que escribo es una opinión (entiendes que no me la puedo callar y menos en este post, ¿verdad?), pero si lo que quieres decir lastima a alguien o a un colectivo de personas…, ¿realmente vale la pena expresarlo?

Si lo mismo lo quieres decir, adelante, estás en tu derecho. Trata de que no haya cámaras encendidas, nada más.

Para corregir a tu interlocutor

Aquí pueden aparecer las primeras dificultades si expresar tus opiniones ha sido un problema para ti en el pasado.

Alguien se equivocó y tú tienes la respuesta correcta, por lo que cuando opines puede parecerse a una confrontación, y quizás no quieras eso.

Si quieres tener tacto y sutiliza podrías decir algo así como…

  • «Yo lo entiendo así…»
  • «No estoy segur@, pero me parece que es de esta forma…».

Si evitas frases del tipo «Eso no es así» o «Estás mal», nadie tiene porqué sentirse ofendido.

Para expresar tus sentimientos de desagrado

Desagrado, preocupación, incomodidad, enojo, infelicidad…, o lo que quieras y necesites.

Creo que este puede ser el verdadero desafío que tienes enfrente, ya que expresamos los sentimientos frente a personas que son importantes para nosotros ya sea porque existe afecto o una relación de la cuál dependemos de alguna manera. Un jefe por ejemplo.

Primero quiero decirte que si tienes miedo de expresar cómo te sientes frente a alguien que aprecias o amas, no se trata de algo menor que lo puedas dejar pasar como si nada.

Vaya…, estamos hablando de tu espos@ o tu pareja, tus padres o alguien a quién quieres, respetas o admiras.

Déjame hacerte dos preguntas…

¿Qué es lo que realmente te impide decirle lo que sientes a esa persona?

Pueden venir muchas respuestas a tu mente, si es posible para ti, anótalas en un cuaderno o en tu ordenador, y procura meditar al respecto.

La otra pregunta es…

¿Qué pasaría si lo hicieras?

Si le dijeras a tu espos@ que te quieres separar, que ya no la amas; o a esa persona que te conoce desde hace años, que tu orientación sexual no es la que cree…, ¿qué pasaría en tu vida?

¿Te condenarían a ser un paria con destino incierto?

Estas dos preguntas las utilizo muchísimo con mis asesorados en Coaching y las respuestas que obtienen son realmente fabulosas, ya que cambian a lo largo del tiempo.

Te invito a que te las hagas varias veces al mes, como parte  de tu propio proceso evolutivo.

Muy bien, mi estimado amig@, llegamos al final de un post que no es de fácil «digestión» (como la mayoría de los que escribo) pero aquí estarán este y los demás esperándote, para cuando tengas necesidad de hacer cambios para Vivir Mejor.

Estoy convencido de que esta información te ayudará a vivir en plenitud, enseñando y adiestrando a tu mente y a tus emociones en el mejor camino posible.

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Hecho con amor,

Federico 

 

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¿Con qué emoción conectas, cuando las cosas no salen como quieres?

¿Con qué emoción conectas, cuando las cosas no salen como quieres?

¿Con qué emoción conectas, cuando las cosas no salen como quieres?

Todo el tiempo estamos expuestos a que nuestras acciones no concluyan de la forma en como nosotros queremos. Y todo el tiempo y todas las cosas que hacemos, las hacemos por algún motivo, porque queremos obtener algo, ¿estás de acuerdo?

Desde algo tan simple como ir a comprar bebidas y palomitas para pasarnos un sábado agradable viendo una serie en Netflix, a viajar en tu propio auto para ir de vacaciones con tu familia, o jugarte buena parte de tus ahorros en un negocio.

Cualquier cosa puede salir mal (cortarse la luz, rotura del vehículo, salir mal el negocio) y por pequeñas que sean, las emociones «salen a la cancha» y cobran un protagonismo que muchas veces, se torna peligroso por el impacto que pueden tener en nuestra vida.

Más importante de lo que crees

Si bien entran en juego los matices, que varían mucho de persona a persona y de «aquello que no sale» a «aquello otro que no sale», los mecanismos psicológicos de tolerancia, adaptación y superación se ponen a prueba constantemente en cada adversidad que se nos presenta en la vida.

Puede ser entendible (hasta cierto punto) que te enojes si tu auto no arranca una mañana, pero si eso te pasa cuando alguien te tenía que llamar y no lo hizo…, estamos en presencia de algo más, y que no es bueno.

Los ejemplos son variados, así que pido tu ayuda para que puedas rellenar en tu caso, lo que mejor se adapte para ti. Por ejemplo, podrían salir mal…

  • Un partido de ajedrez;
  • Que no te contraten en un trabajo;
  • Una venta que no se realizó
  • Un matrimonio que fracasó
  • Un perdón que pediste y no te dieron.

No importa de lo que se trate, en cada rechazo o problema que no logramos resolver «a la primera» (o a la segunda, para las cosas más simple) pueden suceder dos cosas:

  • No conectes con ninguna emoción,
  • Conectes con una emoción en particular.

Si tu caso es el primero, honestamente no sé porqué hiciste clic en este artículo. Pero si es el segundo, te invito cordialmente a que llegues al final 😉

Carácter, tu propia imagen y realización

Una emoción muy frecuente en mucha gente -principalmente hombres-, es enojarse cuando las cosas no se nos dan como queremos. Hasta ahí puede que parezca una cualidad de la persona, un rasgo que no es el mejor y no mucho más que eso.

Sin embargo, sí que es mucho más que eso.

Cuando las emociones que tenemos cobran vida, «salen a la cancha» y se apoderan de nosotros, estamos declarando de forma implícita, nuestra incapacidad de autogobierno emocional, dejando de lado parcial o totalmente el poder racional.

Esto sería entendible -y justificable- en situación de rupturas amorosas o temas familiares, por supuesto. Pensar lo contrario sería renegar de nuestra condición de seres humanos.

Pero en la vida cotidiana, si dejas que te gane el enojo -para seguir con este primer ejemplo-, tendrás a priori tres problemas o situaciones que preferirías evitar.

  • El carácter, temple y personalidad se moldean al ritmo de este desgobierno emocional. ¿Puedes imaginarte algo bueno que salga de esto?
  • Tu imagen, la que tú tienes de ti y los demás tienen de ti, se verá afectada.
  • Tu realización, tus logros y concretamente la calidad de ellos y el esfuerzo que tuviste que emplear para concluirlos, será mayor y mayor el tiempo para finalizarlos. Es decir, un desgaste innecesario.

A continuación un listado de las emociones que, en mi opinión, son con las que puedes conectar más frecuentemente cuando las cosas no salen como quieres.

Enojo

En mayor o menor medida, está en todos los seres humanos y todos sabemos lo que es estar enojados y que luego se nos pase después de un rato: algunos minutos o algunas horas. Esta emoción aparece de forma instantánea cuando algo no te sale como querías (no depende de tus pensamientos previos), pero nos ofrece una excelente oportunidad para poner en práctica nuestro autodominio.

Frustración

Nos frustramos cuando, después de varios intentos de lograr algo, no lo conseguimos por muy poco. O al menos así nos pareció. Es como sentir que ya teníamos «en la palma de la mano» aquella venta, el partido o lo que fuere, y no lo pudimos atrapar.

A diferencia del enojo, la frustración sí depende de pensamientos y emociones específicos, y que normalmente están alimentados por expectativas previas, altas o no, y por la trampa del merecimiento (te dejaré el enlace apenas publique ese artículo en particular).

Es en este punto, cuando la frustración aparece de forma reiterada, que se genera un momento «bisagra» en nuestra vida, porque a diferencia del enojo, que aparece de forma instantánea y se disipa después de un rato, la frustración necesita de un caldo de cultivo ideal que lo preparamos nosotros mismos y que mientras dure, la frustración permanecerá intacta.

Angustia y miedo

A diferencia de las emociones anteriores, en este apartado aparece una nueva condición que se llama «necesidad». Es decir, te diste a la tarea de hacer algo que necesitabas y no salió como querías.

Puede ser que necesitabas dinero, llegar a tiempo a una cita, quedar bien con alguien, no lo sé. Pero empiezas a vislumbrar que las consecuencias para ti de no conseguir aquello que buscabas son seriamente negativas para ti o para tu familia.

Las decisiones que tomamos en estas circunstancias (o las que siguen) ya no son buenas ni óptimas, tu mente consciente y racional lucha a brazo partido para recuperar el control y eso insume un gran esfuerzo de tu parte, que tratas de fingir frente a los demás de que estás bien, al mismo tiempo de que tratas de convencerte que tienes el control.

Pero los ataques de las emociones ya te están desbordando, son demasiados.

Decepción y más miedo

La diferencia principal entre decepción y frustración, es que en este caso ya has abandonado la expectativa o posibilidad que tenías de conseguir aquello que querías. Te preparas para asimilar «el golpe» de las consecuencias negativas y por supuesto, el miedo se incrementa.

Abandono, mi vida se desmorona, mucho más miedo.

A decir verdad, pocas veces se llega a este punto y honestamente espero que nunca te pase. Habrá algún tipo de depresión seguramente y la ayuda profesional y familiar es esencial.

No obstante, ya que conoces sobre esto, podrás detenerte mucho antes y usar las recomendaciones que te hago a continuación.

Esto es lo que puedes hacer

En primer lugar, si reconoces que ante la adversidad tu mente es asaltada por algún tipo de emoción, sea las que yo describí o cualquier otra, necesitas verlo como una formidable oportunidad de aprendizaje y evolución personal.

Así que nada de reproches ni arrepentimientos, ¿ok? Lo más importante es tener la humildad de reconocerlo y la voluntad de cambiar para mejorar tu vida.

Para el caso del enojo, se aplica una técnica disruptiva que también es aplicable en todos los otros casos que mencioné. Sucede que aquí debería bastar con detenerte, respirar profundo, contar hasta 10 o hasta 20 y alejarse unos pasos para tener una visión más global. En las emociones más intensas y complejas, esto que haces para el enojo sería sólo el primero paso.

Como mencioné antes, la frustración aparece porque arrancas de una condición previa: tenías expectativas o estabas bajo la trampa del merecimiento. Aquí lo que tienes que hacer es la técnica de disrupción (detenerte, respirar profundo, contar hasta diez, alejarse) y acto seguido, reflexionar sobre lo que sientes.

Es decir, en el primer caso, el del enojo, interrumpes la emoción con la técnica y con eso debería alcanzar. Y para la frustración debes hacer algo más, que es reflexionar sobre lo que sientes, preguntándote, por ejemplo, qué es lo que te está molestando o qué es lo que está mal.

Detenerte y meditar sobre lo que te frustra va a abrir tu mente a nuevas posibilidades aprendizajes y respuesta emocional y, si bien te tocará hacer algún cambio sobre esto, puedo asegurarte que ya vas por buen camino.

¿Me sigues hasta aquí?

Para el caso de los otros estados que mencioné, que es cuando aparecen el miedo, la necesidad y todo se complica, vas a aplicar las mismas dos técnicas que mencioné (disrupción y reflexión) y como ya sabes que no va a ser suficiente con esas dos, vas a aplicar dos más y en el orden que te lo presente a continuación:

Aceptación

Un concepto clave, que desarrollo en mi libro «SÍ, HAY UN SECRETO» y que es fundamental porque cuando no aceptamos lo que nos pasa, aparece lo opuesto que suele ser el rechazo, negando lo que sentimos y esto consigue atorarte en el problema y termina por agravar todo.

En muchas de mis entradas verás que uso este concepto así que terminarás familiarizándote con él. Aceptar implica no juzgar ni sentir culpa, y te permitirá fluir en ese momento, que es lo que necesitas en lugar de quedarte atascad@.

Amor propio

Después de la aceptación, debes hacer un esfuerzo por conectar con tu propia valía y amor propio. Debes recordar quién eres realmente, tus logros, tus afectos, entendiendo que lo que te está pasando ahora mismo no tiene que ver contigo, sino con las circunstancias.

Y aquí, a partir de ahora, es cuando el milagro se manifiesta.

Porque las siguientes decisiones que tomarás, con este equilibrio emocional y bien centrado en tu eje, serán las mejores que estén disponibles para ti.

Podrás dejar lo que estabas haciendo y retomarlo después, buscar ayuda profesional a tiempo, o hablar con la persona con la que tenías un compromiso y explicarle que no podrás cumplirlo. Sin embargo, ninguna de estas acciones serán desde la culpa, el castigo o arrepentimiento.

Muy bien, mi estimado amig@, te he dejado un post que no es de fácil «digestión» y quizás tengas que volver a repasar algunos pasajes. Creo sinceramente que esta información te ayudará a que vivas más en plenitud, enseñando y adiestrando a tu mente y emociones el mejor camino posible.

Si te gustó este post te invito a compartirlo en tus redes sociales o enviárselo a esa persona que puede necesitarlo.

Hecho con amor,

Federico 

 

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¿Te sientes menos que los demás? Comienza por aquí

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En algunos casos, se trata de una sensación pasajera que nos «ataca» en momentos específicos de nuestra vida, cuando perdemos el trabajo o atravesamos una ruptura amorosa, por ejemplo. Sin embargo, también puede suceder en algunas personas que desde que tienen memoria, sin importar lo que hayan obtenido, mantienen una visión empobrecida de sí mismos, y de todo lo que han logrado en su vida.

Sentirse menos que los demás se confunde con muchas otras cosas, afecta todas las áreas de nuestra vida y sí, se siente horrible. Encima, si llegamos a hablarlo con alguien de nuestro entorno, en su afán de ayudar y darnos ánimos obtenemos respuestas del tipo «vamos, ¡levanta tu autoestima!», «anímate» o «todo irá mejor, ya verás».

Al final, no es de extrañarse que terminemos peor que al principio. No es fácil dar a entender que la sensación de inferioridad (con todo lo que eso implica y arrastra) no es una elección de la persona, no se trata de actitud ni de los pensamientos elegidos.

Si te llamó la atención el artículo supongo que algo sucede contigo o puede que conozcas a alguien muy cercano que se sienta de esta manera. Definitivamente es un tema muy sensible y trascendental, por lo que de entrada, merece la pena tener un poco de paciencia.

Escribiré otras entradas que tienen que ver con esto y, por ahora, pretendo invitarte a la reflexión y comprensión del «mapa» de la sensación de inferioridad, con el fin de ayudar en la futura toma de decisiones.

Distinguir para comprender

Entiendo perfectamente que conocer la causa o los desencadenantes de esta emoción de inferioridad, no necesariamente ayude a superarla y hacer que te sientas mejor «por el simple hecho de conocerlas».

Sin embargo, estoy convencido de que tener claridad sobre lo que nos duele es mejor que la oscuridad, porque esto último nos desconcierta, nos hace vulnerables, y terminamos sintiéndonos «bichos raros».

Son varios puntos que voy a señalar y diferenciar, en la esperanza de que alguna de las aristas que desarrolle se acerque lo más posible a lo que puedas estar sintiendo ahora mismo.

Pero recuerda, no basta con conocer. Sin importar la claridad que pueda ofrecerte, tocará luego «hacer algo al respecto» para lograr la plenitud en ti o en alguien que tu quieras. ¡Manos a la obra!

1.- El rango de edad nos dice algo…

En la vida hay momentos y etapas, y puede que la sensación de inferioridad se deba a nuestra incapacidad para afrontar un cambio.

  • Si tienes menos de 20 años

En la adolescencia y cuando nos preparamos para encarar nuestra vida como adultos, necesariamente debemos afrontar cambios que tienen que ver con la responsabilidad de nosotros mismos. Las figuras de papá y mamá (si estaban con nosotros) se trastoca, y la posibilidad de sentirnos solos y desvalidos se hace presente. Muy presente.

Sentirnos menos que los demás en esta etapa puede deberse sencillamente a que comenzamos a valernos por nosotros mismos y los padres dejan de tener la última palabra (esto al menos debería ser así), y las consecuencias de nuestras acciones se hacen más latentes.

Creo que es perfectamente normal (si me permites el uso de esta palabra) sentirse menos que los demás en este momento, o confundir esta emoción con miedo.

  • Si tienes entre 20 y 35 años

Es una etapa marcada principalmente por la construcción de lo que será más tarde nuestra vida adulta y, si nos equivocamos en las primeras decisiones, las consecuencias no se dejan esperar.

En mi opinión, es en esta etapa en la que yo me preocuparía si aparecen los primeros vestigios de la inferioridad, ya que las probabilidades de que tu autoestima y confianza no estén bien desarrolladas, son bastante altas.

Es fácil confundir la sensación de inferioridad con muchas otras cosas y, lamentablemente, tendrá mucha influencia en las decisiones que tomes, provocando demasiados «errores no forzados».

  • Si tienes más de 35

La sensación de inferioridad comenzará aquí su máximo apogeo, ya que (como verás más adelante en el artículo) muchos de tus conocidos obtendrán los primeros logros visibles, y serán precisamente ellos los que elegirás para compararte y concluir que ya no se trata de una emoción de inseguridad sino que, efectivamente, eres inferior a ellos.

¡Wow!

Obviamente, es una conclusión errónea. El punto en cuestión es que en este momento, es probable que la sensación de inferioridad se haya transformado en una franca y completa depresión. Quizás no una que no te permita levantarte, pero sí lo suficientemente fuerte como para filtrarse en todas las áreas de tu vida.

2.- ¿A veces o siempre?

No es lo mismo si te sientes menos «a veces», que todo el tiempo. O si tienes gran parte de tu vida sintiéndote de esta manera.

  • A veces

Para este caso, independientemente de las circunstancias, podría afirmarte que mayormente se trata de un ligera falta de confianza en ti mism@, producto de que estás atravesando algún cambio, conociendo gente nueva o aprendiendo algo nuevo.

No digo que no se pueda o debas trabajarlo, sólo que con algo de empeño y paciencia lograrás mejorar rápida y fácilmente.

  • Siempre

Esta situación es exactamente la opuesta a la anterior. Siento que no tiene caso extenderme mucho aquí, porque es claro y contundente que necesitas ayuda profesional, tanto si es tu caso como para alguien de tu entorno.

Créeme, no hay muchas vueltas para darle. No tiene caso permanecer en una situación de este tipo «gastando vida» cuando la sensación de inferioridad (o en lo que se haya convertido) no ha cesado en años.

3.- Te sientes menos…., ¿sobre algo en concreto o en general?

También cabe esta distinción, ya que la he encontrado en varias oportunidades.

  • Mi vida en general

Se asemeja un poco al último apartado de la distinción anterior y no hay mucho para «rascarle», al menos en el presente artículo. Busca ayuda. No tiene caso gastar vida aferrado a una esperanza o aguantando.

  • Aspectos materiales

Se presenta cuando tu cuñado compra un auto nuevo, hace un viaje al caribe o remodela su casa (cuñado, hermano, vecino, amigo…, da lo mismo). Sabes a qué te estás enfrentando, ¿no? Es tu ego el que llora, que más tarde pasará algún tipo de factura.

Atiende este aspecto porque puede empeorar, pero deja decirte que no estás frente a una situación como la anterior, que a mi modo de ver es un poco más compleja. El ego existe, vive dentro de nosotros y aunque está muy «satanizado» tiene una función que cumplir. Eso sí, los extremos son malos, así que no es buena idea alimentarlo demasiado.

  • Aspectos intelectuales

Se le parece al anterior: estás en un entorno competitivo y de mucho ego, en el que una maestría, un doctorado o una promoción en el trabajo hacen las veces de auto nuevo o remodelación. Si la competición «te jode» por la causa que fuere, debes plantearte otros horizontes profesionales.

3.- El origen

Por la naturaleza de esta emoción, el origen es sólo uno y está más que claro: te comparas con los demás. Es que… ¡no puede ser de otra manera! Sin embargo, de poco sirve quedarnos con esa conclusión, lo importante es saber porqué te comparas y mucho más que eso: cómo hacer para dejar de compararte de forma inconsciente.

  • Crianza

Cuando eras niñ@ te compararon con hermanos, primos o compañeros, de forma sutil o descaradamente directa. A esto le podemos sumar que querías agradar a tus padres y nada de lo que hicieras parecía dejarlos satisfechos.

Ahora bien, como adulto y responsable de tu propia vida, poco te va a servir trasladar la culpa a tus padres. No. Ellos querían educarte y la mejor manera que tenían a la mano fue esa. Piensa que a ellos les debe haber ido considerablemente peor con tus abuelos. Aceptar y perdonar es el camino.

  • Genética

Un tema que lo abordaré en el futuro desde diferentes ángulos, así que te pido un poco de paciencia porque hay mucha tela para cortar aquí. En concreto, cuando se presenta alguna forma de depresión, por más leve que esta fuere (distimia, por ejemplo), vas a experimentar la emoción de la inferioridad…, ¡y varias otras también!

Si sospechas que lo tuyo viene por este lado, deja decirte que hay alternativas para vivir plenamente, disfrutar mucho de la vida, de tus logros y de tu presente. Hay un camino que quiero presentarte, y lo único que tienes que hacer es estar mínimamente predispuest@ a transitarlo.

Ideas para el Plan de Acción

Después del análisis que acabas de leer, toca reflexionar y, eventualmente, dar el primer paso en una dirección diferente. En esta oportunidad organicé este último segmento con ideas y estrategias de lo que puedes hacer o no, siempre en mi opinión, así que te tocará a ti contrastarlas de acuerdo a tu sentir y luego, tomar una decisión.

Qué es lo que NO debes hacer

  • Hacer más grande la situación: mucha gente que vive con esta emoción se termina avergonzando de sí mismos y esto a su vez, genera una culpa y angustia que puede ser superior al problema original. Tienes que entender que no eres una mala persona (mal hij@, mal espos@, mal amigo), así que fuera la culpa y bienvenida la responsabilidad. Cada día de tu vida hiciste lo mejor que pudiste estando condicionado por una emoción que te limitaba enormemente. Si te reprochas algo, estarás siendo terriblemente injust@ contigo.
  • Sacar conclusiones:  conclusiones y decisiones a partir de lo que sientes, definitivamente no es una buena idea. Me refiero a iniciar un negocio, cambiar de trabajo y cosas por el estilo. El problema está en tu interior, y es ahí donde debes enfocarte para recuperar tu eje y el equilibrio.
  • Amigos y familiares: compartir tu situación con una o dos personas puede ser buena idea, te ayudará a sentirte mejor. Pero por favor, que tus emociones no sean «el platillo» de conversación en reuniones en las que no estés presente. Te enterarás tarde o temprano, y te sentirás expuesto. Si lo haces… ¡que sean personas de confianza!
  • Luchar y perseverar: me refiero a la creencia de que, esforzándote más, conseguirás más logros en tu vida y de esta manera ya no te sentirás menos que los otros. Porque tendrás un título, una especialización, o más dinero, pero al final del día eso no cambiará nada, créeme.
  • Aislarte: este es, sin lugar a dudas, un síntoma de depresión. No es para preocuparte pero sí para «ocuparte». Por favor, rompe el aislamiento y busca ayuda profesional.
  • Ponerte metas más grandes: en la falsa creencia de que al menos así, aunque de momento no las hayas alcanzado, tu emoción desaparecerá por arte de magia porque ahora tu enfoque está puesto «en algo grande y seguramente importante». Lejos de eso.

Lo que SÍ puedes hacer

  • Trabajar la aceptación: esta emoción es parte de ti, ha moldeado gran parte de tu vida y renegar de ella, pelearte con ella, sólo empeorará más las cosas. Acéptala amorosamente y crea una nueva historia a partir de ahora. Una vida plena te está esperando.
  • Ayuda profesional: definitivamente es una buena idea. Necesitas aclarar tus pensamientos, organizar tus emociones y dejarte ayudar. Sólo recuerda que no todos los psicólogos y terapeutas son igual de eficientes, y si uno no te satisface debes buscar otro.
  • Mirar más tus logros: en contra posición a «ponerse metas», esto es algo que rara vez hacemos y vivimos en un inconformismo mal entendido. Haz hecho muchas cosas de las cuales debes sentirte orgullos@ y satisfecho. Llegaste mucho más lejos de lo que te habías planteado en el inicio, así que presta atención también a esto. Te sacará buenos momentos y te ayudará a sonreír.

Si te gustó el post te invito a compartirlo en tus redes o con aquella persona que sientes que puede ayudarle.

Hecho con amor,

Federico

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¿»El Secreto» te decepcionó? ¡5 pasos para que te funcione!

¿»El Secreto» te decepcionó? ¡5 pasos para que te funcione!

¿»El Secreto» te decepcionó? ¡5 pasos para que te funcione!

Conoces la teoría desde hace tiempo, entiendes que su argumento es muy lógico y lo probaste…, ¡PERO ZAS!, que nunca te funcionó como esperabas.

Se trataba de pedir lo que quisieras…,  ¡y además todo era gratis! ¿Qué sentido tenía ser humilde y quedarse corto? Así que en tu «Tablero de sueños», pusiste la foto de la casa que te mereces, del auto de tus sueños, de la pareja que te gustaría, y una foto de una habitación llena de dólares, para pagar tus viajes a Portofino y Montecarlo.

Pero nada de eso funcionó (¿que habré hecho mal?). Las cuentas siguieron llegando, tu salario siguió siendo el de siempre, y tu negocio no prosperó.

«¿A qué se debe, ¡Dios mío!, tanto castigo divino?»

Vamos por partes, Valiente.

Si llegaste leyendo hasta aquí, quiere decir que el tema te interesa y de alguna manera, has hecho en el pasado algo de lo que he descrito anteriormente.

¿Sabes? Yo creo que todos hemos puesto en práctica algo de «La Ley de la Atracción». La película y el libro nos sirvió para soñar un poco y en ese sentido, no tiene nada de malo.

Pero tú quieres más, ¿verdad? ¿Estás list@ para activar esta maravillosa estrategia?

Bien, entonces, primero lo primero. Necesitas entender, porqué no te funcionó en el pasado.

¡COOOOOMEEEENNZAAAAAAMOOOOSSSSS!

Ley de la Atracción, mata Capricho

Cuando conociste la magia del «SECRETO» por primera vez, entendiste que la Naturaleza, el Universo, Dios o lo que quieras, no tiene los mismos parámetros que tú a la hora de medirse en gastos.

Podría ser que un Audi R8 esté fuera de las posibilidades de tu quincena, pero a esa «entidad superior» le daba lo mismo concederte ese vehículo que una bicicleta vieja.

Es decir, ¿para qué conformarte con lo viejo, pequeño y desgastado; si puedes tener algo nuevo, lujoso y espectacular? Sí, el razonamiento es correcto, estimad@. Al menos eso fue lo que nos dijeron.

Ahora bien, vamos a la realidad. ¿A cuántas personas conoces que mentalizaron un auto, una casa, o algo similar de rimbombante y ostentoso; y que realmente lo consiguieron?

Francamente, yo debo de confesarte que no conozco a ninguna. Sí conozco a personas que «venden» algo relacionado con el Secreto y que según ellas «les funciona», pero no me consta, así que no cuenta.

Si tú conoces a alguien, te invito a que me lo compartas en los comentarios.

¿Y porqué no funciona la Ley de la Atracción para atraer elementos suntuosos a tu vida? Ahora mismo, puedo darte dos argumentos con la esperanza de satisfacer tu curiosidad, pero desde luego, no son los únicos.

  1. Amistosamente, tengo que confesarte que el Universo que te rodea no funciona como «papá y mamá», siempre listos para satisfacer los deseos y caprichos de su «niñ@». Que pena, ¿no?
  2. Si quieres atraer cualquier cosa que esté fuera de tu realidad, no tendrás poder sobre ella más allá de un simple juego de probabilidades.

Conclusión: si utilizaste la Ley de la Atracción para conseguir una vida de millonari@ y no te funcionó, no te sientas mal. Tampoco le funcionó a nadie.

Ley de la Atracción, ¡atrae NECESIDADES!

También puede suceder que hayas estado en el caso contrario, y te hayas planteado algo así como «…para qué quiero yo tanto lujo. Mejor uso el Secreto para atraer un buen trabajo, que tanta falta me hace…».

Y como decidiste ir por el camino de la moderación, ahora sí que esperabas que esta ley te lo cumpliera ¿verdad? «Si funciona para lo más caro, ¡que no vaya a funcionar para esto!».

Pero la ingrata Ley tampoco te lo concedió. Incluso, no sería raro que tu problema original (la falta de trabajo en este caso), se haya agravado. Por ejemplo, si tenías un trabajo precario, pudo suceder que lo hayas perdido.

«¿Por qué Dios, tanto encarnizamiento conmigo? ¿Qué hice mal? ¿Acaso no soy un buen cristiano?»

Es decir, tomaste acción (lo que recomiendan todos) y el tiro te salió por la culata. ¿Te ha sucedido algo como eso? Si es el caso, en rigor de verdad no has sido el único, y tampoco eres culpable de nada.

Sin embargo, aunque seas víctima o cómplice involuntario (¿voluntario?), lo mismo no estás exent@ de de la RESPONSABILIDAD de averiguar qué fue lo que te sucedió.

El «Enfoque hacia el Problema», es la clave

Hay una frase «famosilla», que se le atribuye a Albert Einstein y que quiero usarla como criterio para comprender porqué el tiro te salió por la culata:

«Nunca se Puede Resolver un Problema, en el Mismo Nivel en el que fue Creado»

Partiendo de esta idea, es importante que comprendas que cuando tratas de atraer «lo opuesto» de aquello que quieres cambiar y te causa dolor, en realidad no has abandonado tu propio Nivel de Consciencia que causó el problema originalmente.

Es decir, tu Nivel de Consciencia (forma de pensar y de atraer), creó una realidad para ti que es problemática, dolorosa, o simplemente no te gusta. Y tú, sin antes cambiar ese Nivel de Consciencia, ahora quieres pedirle que te «traiga» algo diferente. Por lo general, se trata de lo opuesto.

Vaya…, ¡está muy enredado! Veamos algunos ejemplos para hacerlo más fácil de comprender…

  • Atraer un mejor empleo.

Tu Nivel de Consciencia te proporcionó el empleo que tienes actualmente. Te guste o no, estés de acuerdo o no, es tu realidad. Entonces, partiendo de ese punto (o sea, ese mismo Nivel de Consciencia) quieres utilizar la Ley de la Atracción para conseguir un EMPLEO MEJOR (mejor ambiente, mejor pagado, que te guste).

Y aunque no te parezca, AÚN ESTÁS EN EL MISMO NIVEL DE CONSCIENCIA que al principio, y por eso mismo la Ley de la Atracción se ejecutará, y te traerá más, mucho más de lo mismo. En este caso, el empleo que no te gusta.

¿Y POR QUÉ ES ESO?

Entenderás porqué sucede, cuando en este mismo ejemplo te diga lo mejor que puedes hacer.

«Estás en un empleo que no te gusta, te pagan mal, te ningunean y te maltratan».

Bien, el primer punto es… NO TE PELEES CON ESO. Tú lo has atraído a tu vida y ni tu jefe ni tus compañeros tienen la culpa.

Segundo, evita ponerte una meta de un mejor trabajo, o usar la Ley de la Atracción. Eso funcionará en automático cuando hagas el punto tres.

Ahora sí, «tercero»; vas a PONER TU ENFOQUE en aquellas actividades y cualidades que te hagan un mejor COLABORADOR. Por ejemplo, si no sabes inglés buscarás algún curso. Si quieres un puesto de mando te interesarás por libros, artículos y cursos sobre Dirección y Liderazgo, y así con todo lo demás.

¿Me explico?

La Ley de la Atracción se habrá puesto en marcha en el mismo instante en que pusiste tu atención en cómo mejorarte a tí mismo, y ni siquiera será necesario que te pongas a decretar frases inconexas con tu realidad, o a pegar cartelitos en la puerta de tu clóset.

Simplemente, Sucederá. 
  • Atraer dinero

El razonamiento es el mismo. Tu forma de pensar (Nivel de Consciencia) creó una realidad en tu vida donde «abunda la escasez». Por las razones que quieras (tus propias circunstancias), gastas lo mismo o poco más que lo que ganas. Vives al día.

Y desde esa misma «Realidad», pretendes activar la Ley de la Atracción, para que te traiga mucho más dinero a tu vida.

Ahora bien…, imagínate por un momento -solo por un momento-, que efectivamente, la Ley de la Atracción se siente generosa y decide cumplirte «el caprichito».

¿Qué crees que va a pasar?

¿Crees que «seguirás gastando lo mismo», y ahora sí te sobrará el dinero?

¿O por el contrario, apenas tengas mayores ingresos tus gastos -por arte de magia- también subirán?

¿Hace falta que te diga qué es lo que pasará?

Que bueno que estemos de acuerdo y que pensemos lo mismo.

Hasta que no cambies tu «Realidad», el dinero se te escapará fácilmente de las manos. Es decir, es lo mismo si ganas 500, 10,000 o 1 millón, de la moneda que quieras.

¿Cómo atraemos dinero entonces?

Al final de este mismo artículo te comparto los 5 pasos para hacer que la Ley de la Atracción te funcionen. Por ahora, puedo adelantarte que una acción importante -pero no la única- que comenzará a atraer dinero a tu vida, es la de formarte el hábito de pagarte primero a tí mismo.

Nota por favor, que no mencioné la palabra «ahorrar». Son cosas diferentes. En su momento te estaré hablando sobre esos matices y aquí mismo te dejaré el enlace.

  • Atraer una pareja

Por lo general, las personas que pretenden activar la «Ley de la Atracción» para conseguir un/a compañero/a, parten de una NECESIDAD. Se me haría raro pensar en que alguien quiere tener novi@ por puro capricho, pero puede haber.

Bien, si seguiste hasta aquí los ejemplos, creo que ya estás más entrenad@ que al principio, ¿verdad?

Así que podemos desarrollar este segmento juntos. Vamos…, ¡ayúdame! Yo escribiré las preguntas…., y tú las vas contestando.

  • Perfil: una Persona que NECESITA una pareja.

Es lo que dijimos antes, en el primer párrafo. Y desde el «vamos», ya arrancamos mal.

  • Realidad: esta persona no se siente a gusto consigo misma.

Porque «Necesita» de su media naranja, porque no se «haya» a sí misma si no está con otr@, porque teme a la soledad o por lo que quieras.

  • Resultado: La Ley de la Atracción, se va a limitar a traerle más de «esa misma necesidad».

Es decir, las y los candidat@s le huirán irremediablemente.

  • Activación: que esta persona aprenda a ser mejor compañera de sí misma.

No digo que sea fácil. Lamentablemente, creo que es el único camino. ¿Quieres atraer a alguien formidable a tu vida? Primero tendrás que alcanzar serenidad y paz mental «tú mism@», «tú solo», y en «tus actuales circunstancias».

Créeme, sí se puede 😉

Ahora sí…, ¡A LO QUE VAMOS! Todo lo anterior fue apenas el entremés…, espero que quede espacio en tu «pancita mental», porque se viene el plato fuerte.

5 Pasos para que «EL SECRETO» te funcione

1ro.- Olvídate de ponerte Metas o Sueños.

Las metas que tengas en este «Nivel de Consciencia», serán producto de un capricho o una necesidad, por lo que te expliqué anteriormente. Y los sueños…., bueno. ¿Qué lindo que es soñar, verdad? Pero como dicen Odin Dupeyron: «Si quieres Realidades, no construyas Fantasías».

De momento, olvídate del «futuro prometedor» y céntrate en un «mejor presente».

2do.- Haz un Inventario de Recursos

Es un ejercicio que desarrollo en mi libro Mentes Triunfadoras, para enseñar a tu cerebro a enfocarse en lo que «sí tiene», y no tanto en «lo que falta».

Siempre enfocado en aquello que quieres atraer, puedes hacer dos listas. Una «buena» (por así decirle) donde resaltes tus cualidades y fortalezas. La otra «mala» (idem), en donde menciones tus defectos o carencias.

Recuerda mantenerte en el contexto que deseas trabajar (amor, trabajo, dinero, etc.).

3ro.- Imagina tu vida sin la lista «Buena»

Esto debería causarte un verdadero «sacudón». En los ámbitos donde quieres trabajar la Ley de la Atracción, simplemente extraes todo lo bueno. Por ejemplo:

  • Familia: te imaginas sin tus hijos y/o sin tu pareja. Viviendo solo o con tus padres.
  • Trabajo: te imaginas sin tu trabajo actual, viviendo de prestado y haciendo trabajos ocasionales.
  • Salud: te imaginas sin salud, enferm@, con achaques, bastón, y viviendo en filas en farmacias, consultorios y clínicas.
  • Amigos: te imaginas pasando tus fines de semana sol@, viajando sol@, sin fiestas ni salidas.

Híjole…, ¡cuanta amargura junta! En fin…, cuanta dicha que hay en tu vida, y que pasa desapercibida 🙁

4to.- Reflexión y Aprendizaje

Si hiciste el ejercicio a consciencia, te tiene que haber hecho el ruido suficiente como para apreciar que lo bueno que hay en tu vida, es REALMENTE BUENO.

Cuando lo hayas logrado, ahí, justo en ese momento, habrá sucedido un “click” en tu cabecita, que te convertirá en automático en una persona AGRADECIDA (ojo, no es lo mismo DECIR gracias, que SER agradecido. En su momento, te dejaré aquí mismo una liga a un post).

Es en ese momento que puedes apreciar las bendiciones que te rodean, y aprendes a relativizar los inconvenientes, los problemas y los sinsabores de tu vida, como una faceta más, que simplemente tenías que experimentar pero que aún con eso, tu vida es realmente MARAVILLOSA.

5to.- Validación y Confrontación

  • Si no disfrutas de tus problemas al mismo tiempo que los vas resolviendo, vuelve al paso tres e intensifica el ejercicio.
  • Cuando empieces a disfrutar de tu vida A PESAR de tus problemas, la LEY DE LA ATRACCIÓN se habrá activado y DE INMEDIATO, te acercará soluciones, personas, dinero, opciones…, todo lo que necesitas para salir adelante junto a los que amas.
  • Tu tarea no es “pedir” algo concreto. Recuerda que eso es producto de un Capricho o una Necesidad.
  • Por el contrario, tu tarea es sorprenderte con cada cosa que la vida te presenta. Disfrútala…, y compártela. ¿Sabes cómo se le llama a eso? A eso se le llama…

¡VIVIR!

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Hecho con amor,

Federico

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¿Qué son los Rituales Sagrados Holísticos?

¿Qué son los Rituales Sagrados Holísticos?

¿Qué son los Rituales Sagrados Holísticos?

Nació como inquietud, casi por casualidad; y ya pasó casi un año desde que construí y puse en práctica mi primer «Ritual Sagrado Holístico». Más tarde, el nombre de ese ritual fue «CONFIANZA DEL PADRE«, y apenas escriba de qué se trata, compartiré aquí mismo el enlace.

Yo llevaba un tiempo trabajando en esta temática, leyendo sobre Rituales Sagrados en muchas culturas y religiones y con ese material, descubrí los cuatro elementos que constituyen la estructura de cualquier tipo de Ritual. Más abajo en este mismo artículo, te comparto en detalle de qué se trata esto de los elementos.

A pesar de este avance, yo sentía que estaba estancado en mi investigación. Intuía que había potencial en la temática, pero no lograba aterrizar los nuevos conceptos a elementos manejables, fáciles y prácticos. Hasta que… se puso en mi camino la persona adecuada. Sí, hay una buena historia detrás del desarrollo de los Rituales Sagrados.

La Historia

El empujón definitivo que dio lugar a la creación, diseño y puesta en práctica de los Rituales Sagrados Holísticos, tiene que ver con un amigo de nombre Francisco. Pancho es policía de profesión, pero como en su tiempo libre se dedica a la venta de perfumes, se ganó el pseudónimo de «Pancho Rabanne». Él no tuvo la fortuna de contar con una educación de calidad, y su formación radica en valores como el compromiso de la palabra, el respeto y el trabajo honrado. Además, es una persona muy creyente. En ese momento, yo trabajaba en un proyecto gubernamental, llevando conferencias a escuelas y padres de familia; así que a «Panchito» me lo cruzaba con frecuencia.

—Che (así me dicen muchos en México), ¿tú conoces a San Cono? Es un santo de tu tierra, ¿no? —me preguntó Pancho una mañana.

—San Cono…, sí, claro. Allá se conoce pero no sé si es de allá. ¿Por?

—Me dijeron que es el santo del dinero. Así que le hice un altar en mi casa.

—¿Un altar? Vaya…

En ese momento la conversación no pasó de ahí, pero meses después, cuando yo estaba investigando y leyendo sobre rituales para generar riqueza y prosperidad, me encuentro a Pancho de nueva cuenta y parándome en seco, me preguntó sin siquiera saludarme.

—¿Ya tienes tu altar?

—¿Mi altar? No.

—¿Y por qué no? Yo tengo mi altar de San Cono y mira…, funciona así: cada vez que tengo un «jale» (trabajo ocasional), le doy su parte a San Cono. Y si yo necesito dinero, se lo pido prestado y apenas puedo, se la devuelvo. También hablo con él, y le prendo su incienso…

Pancho me dijo varias cosas más ese día. Me contó cómo era su altar, los colores que había elegido para adornarlo y alguna que otra cosa más, pero yo ya casi no lo escuchaba. Eso de que él le daba su parte a San Cono y si necesitaba dinero, se lo pedía prestado; me había caído como un masazo en la cabeza y las ideas comenzaban a dispararse sin cesar.

Y así comenzó la puesta en práctica de los «Rituales Sagrados Holísticos». Adapté lo que él estaba haciendo poniéndole una estructura acorde a lo que venía investigando y en el «inter», incluso me acerqué varias veces con Panchito para hacerle alguna que otra consulta puntual.

A los dos o tres meses de haber iniciado con ese primer Ritual Sagrado, se me ocurrió el nombre de «CONFIANZA DEL PADRE», a raíz de los resultados que obtuve. De esa experiencia, quiero resaltar tres aprendizajes específicos que te los comparto a continuación.

1.- No es posible hacer un ritual para «atraer» dinero

Comencé todo esto de los Rituales, porque me llamó la atención el tema del dinero. Y gracias al enfoque holístico, descubrí que no se puede. Es decir…, ¡tú puedes hacerlo si quieres! Por ejemplo, puedes tener un diente de ajo en tu cartera, poner la escoba detrás de la puerta de entrada de tu casa, o tener un dólar doblado en tu billetera. Pero no te funcionará como tal. En su momento, escribiré más sobre esto pero ahora puedo adelantarte que, cuando haces un ritual para pedir o atraer el dinero, lo que estás haciendo en realidad es decretando la falta de dinero en tu vida y por ende, te estás enfocando a esto último (escasez).

2.- Enfoque a la abundancia, de manera natural

«CONFIANZA DEL PADRE», el primer Ritual Sagrado que diseñé, hizo que me enfocara de manera natural a la abundancia que existía en mi vida y que muchísimas veces, pasaba desapercibida, tapada de urgencias cotidianas. Sin esfuerzo de mi parte, sin necesidad de pegar un letrero en la puerta de mi refrigerador o escribir un recordatorio en mi agenda. «Simplemente sucedió», que empecé a sentir abundancia en las cosas importantes y sensibles para mi y para cualquiera: abundancia en salud, en oportunidades, en dinero, en amor. Solo fluyó, como la vida misma.

3.- De pronto, siempre me tocaba «la mejor carta»

Descubrí que con la práctica de ese primer ritual estaba eliminando la incertidumbre en el largo plazo. Es decir, fue como si supiera que a largo plazo, ese ritual «garantizaba» que me iba a ir bien. Asimismo, esta sensación de certidumbre influyó en otra cosa: eliminó el miedo ¿y sabes qué? ¡No es poca cosa esto que te digo! El miedo es una sensación natural de las personas y se hace presente en cada decisión que tomamos a lo largo del día. Sin embargo, no termina ahí. Al eliminar el miedo, del abanico de opciones que todos los días la vida me presentaba, yo decidía la mejor posible. Y si lo analizas con detenimiento, te darás cuenta que tiene mucho sentido: cuando perdemos la confianza en nosotros mismos y el miedo nos asfixia, todo nos empieza a salir mal.

Estos antecedentes que te compartí, son apenas un bocadillo de un tema que cada vez, lo encuentro más apasionante. A continuación, voy a describir más en profundidad esto de los Rituales Sagrados Holísticos para meternos a la sustancia, y considerar algunos tecnicismos.

Qué son los Rituales Sagrados

Como tal, los rituales acompañan a la humanidad desde que se organizó en sociedades civilizadas, y los hombres y mujeres comenzaron a ayudarse unos a otros para poder sobrevivir y mejorar su calidad de vida. Por lo tanto, los RITUALES son más antiguos que cualquier religión, país, o cultura.

Conoces la frase, porque la escuchaste o dijiste muchas situaciones a lo largo de tu vida. Y por eso es que puede parecer un cliché, pero hablar de Rituales Sagrados Holísticos amerita tres definiciones concretas.

Ritual

Es una acción preparada y no espontánea, que se lleva a cabo por una o más personas teniendo presente o en cuenta, algo superior o ajeno a él/ellos mismos; con el objeto de invocar favores, pedir, reconocer, o agradecer, por ejemplo.

Sagrado

En Wikipedia, encontramos que algo se considera Sagrado cuando es digno de veneración u objeto de culto, por atribuírsele un carácter divino. En el contexto específico que te estoy presentando, hago mención del término por una cualidad única: representa o se hace de acuerdo con “TUS” creencias y criterios más relevantes para ti, y que son distintos de los míos. De esta manera, un Ritual Sagrado que tú utilices para la prosperidad (por ejemplo), será diferente del mío. Podrán ser muy parecidos, pero nunca será los mismos ni en su forma, ni en su efecto.

Holístico

Esta palabra se deriva del «Holismo«, y hace referencia a que no se puede explicar las propiedades de un sistema, considerando la suma de las partes que lo componen. Es muy parecido a la palabra «Sinergia»; ¿te acuerdas de aquello de 2 + 2= 5? Pues bien, la sinergia está considerada dentro del Holismo. En ese sentido, el beneficio que una persona puede obtener a través de la práctica y ejercicio de un Ritual Sagrado Holístico, poco tiene que ver con la sumatoria de acciones y elementos que componen el Ritual (el efecto es infinitamente superior). Por otro lado, utilizo el término Holístico como contracara al «Reduccionismo», que sería el caso si los Rituales obedecieran a una religión o costumbre en particular. Nada que ver por ese lado.

En conclusión, un RITUAL SAGRADO HOLÍSTICO es una acción o serie de de acciones, que una persona realiza con plena convicción y facultad; invocando un Poder, Energía o Entidad que es superior a él/ella, pero de la que él mismo forma parte.

La Magia de un Ritual Sagrado, radica en esto

Creo que es importante que te desprendas por un momento, de aquello que puedas creer como tu religión, ciencia o tu Fe. Si bien forman parte de uno de los elementos de un Ritual (como verás a continuación), poco tiene que ver con su Poder final. Como no conozco tus creencias, y no estoy hablando de religión ni mucho menos de nada esotérico, quiero pedirte que por un momento, la dejes de lado.

Aunque en el título utilizo la palabra «MAGIA», no se trata precisamente de eso el Poder de un Ritual. A esto lo aclaro porque la gente suele creer que si pones un diente de ajo en tu bolso o cartera (por mencionar algo), el poder intrínseco en las moléculas del ajo combinadas con el olor que va dejando a diestra y siniestra, hacen que los billetes y las monedas no se quieran despegar de ahí. Perdón por la ironía pero… ¿me estoy explicando? No, eso no tiene nada que ver. El poder de un Ritual Sagrado radica en una combinación de tres cosas: tus propias creencias, una acción determinada relacionada a esas creencias, y una estructura ecológica, armónica y amable que englobe todo esto.

«El Poder de un Ritual Sagrado Holístico, se basa en tus Creencias, una Acción consecuente a ellas, y una Estructura de contención»

El resultado final de esa amalgama, es el «tan preciado ENFOQUE». Enfoque en lo que quieres, en lo que te gusta también necesitas. Si puedes dirigir el enfoque de tu vida, entonces eres dueño de tu vida.

Tipos, Destino y Motivos de los Rituales Sagrados

A los fines de esta entrada, te adelanto un poco de tecnicismo sobre el tema en cuestión, que se me hace muy interesante.

Tipos de RSH (Rituales Sagrados Holísticos)

  • Rituales individuales y colectivos.
  • Rituales simples y complejos
  • Rituales prohibidos
  • Rituales públicos o secretos

Como ejemplo, la misa que celebramos en la religión católica, es un Ritual complejo (compuesto por muchos Rituales simples), colectivo y público.

Destino de los RSH (¿a quién va dirigido el beneficio?)

  • Para mí;
  • Para otro;
  • Para otros;
  • Para todos.

Motivo de un RSH (¿para qué lo hago?)

  • Para pedir;
  • Para agradecer;
  • Para ofrecer;
  • Para adorar o venerar;
  • Para reparar o curar;
  • Etc.

Pero Fede…, esto de los Rituales Sagrados…, ¿realmente funciona?

Si me funcionó a mí, que lo modelé de otra persona que también le funcionaba, no veo porqué no pueda funcionarte a ti. Sin embargo, si para creer necesitas que te presente un muestreo detallado de al menos cien casos, y que la gran mayoría haya tenido resultados satisfactorios con estas prácticas, tengo que reconocerte que no lo tengo, y creo que nunca lo tendré. Mi convicción se basa en los argumentos que te presenté a lo largo del artículo, subrayándote la parte donde te hacía mención al significado de SAGRADO en este contexto: el Ritual que tú hagas, será de acuerdo a TUS creencias y no las mías.

Hasta el momento, yo he diseñado tres Rituales Sagrados y antes de seguir construyendo nuevos, quiero obtener resultados sobresalientes en los otros dos. Aquí te los presento:

Confianza del Padre

Se trata de un Ritual COMPLEJO, INDIVDUAL, SECRETO y PARA MI. Ya te hablé algo de este Ritual, y el enorme beneficio que obtuve de él.

Apalancamiento del Tiempo

Es un Ritual SIMPLE, INDIVIDUAL, SECRETO y PARA MI. A diferencia del anterior, en este caso, aún no lo termino porque hay algo que le falta y que aún no termino de descubrir. Espero contarte sobre él muy pronto. Te lo comparto gratuitamente en este post.

Espejo Responsable

En espera de que se me ocurra un nombre más bonito. En fin, es un Ritual COMPLEJO, INDIVIDUAL, SECRETO y PARA OTRO. Está diseñado con principios del Ho´oponopono y la Gestalt. Ya está terminado y con él, busco obtener resultados en otra persona, similares a los que obtuvo el Dr. Hew Len. Conoce AQUÍ su historia. Al momento de escribir estas líneas, no he observado cambios sustanciales en la otra persona que merezcan la pena resaltar y compartir. Por ahora, sigo practicándolo.

Una última reflexión

A modo de despedida, quiero mencionarte que, los Rituales están alrededor de tu vida y lo más probable, es que nunca hayas reparado en algunas acciones cotidianas que son auténticos Rituales PÚBLICOS, COLECTIVOS, PARA OTRO U OTROS. Por ejemplo…, ¿acostumbras a decir palabras como «Hola», «Adiós» y «Gracias»? ¿Sí? Muy bien…, ¿y qué crees que son? ¡Efectivamente! Se tratan de RITUALES.

Te invito a que descubras más rituales que están «ahí», en tu vida, y que me dejes un comentario si el tema te interesa o te apasiona como a mi. Esta entrada, que no es precisamente corta, es apenas un inicio a este mundo fascinante…, al mundo de los Rituales Sagrados Holísticos.

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Hecho con amor,

Federico

 

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Las 10 mejores frases de Louise Hay

Las 10 mejores frases de Louise Hay

Las 10 mejores frases de Louise Hay

Tributo a Louise Hay

Hace muy poquitos días que Louise Hay nos dejó físicamente, y como un humilde homenaje a esta persona increíble, que dejó una estela de amor incondicional a millones de personas, me propongo subrayar y compartir 10 de sus mejores frases o afirmaciones.

Es probable que te preguntes en qué me basé para seleccionar estas frases, y si me basé en algún criterio más allá de mi gusto o preferencia personal. Si es el caso, te recomiendo que eches un vistazo a este artículo que escribí, que se llama «3 Claves para Construir Afirmaciones Poderosas».

Elegí las fotos cuidadosamente para acompañar casa una de las frases, y procuré un diseño sobrio y elegante para darles un contexto bonito. Otra cosa que creo importante mencionar, es que omití intencionalmente en cada imagen poner mi logo o cualquier información que aluda a mi persona o a mi blog. Así que te invito a que te sientas libre de descargarlas y compartirlas si quieres.

Hecho con amor, 

Federico


 

Poseo la fuerza para permanecer en calma ante cualquier situación

Sé que los viejos patrones negativos ya no me limitan. Me despojo de ellos sin esfuerzo

Perdono a todas las personas de mi pasado que me han infligido algún daño. Las libero con amor

Me siento seguro cuando expreso mis sentimientos. Puedo estar sereno en cualquier situación

No puedo cambiar a otras personas. Dejo a los demás ser como son y simplemente me amo tal como soy

Cuanto más agradecid@ estoy por la riqueza y abundancia en mi vida, más razones tengo para estarlo.

Al perdonarme a mi mismo me resulta más fácil perdonar a los demás

Amo y acepto a todos los miembros de mi familia tal como son ahora mismo

Me perdono por no ser una persona perfecta. Vivo de la mejor manera que sé

Sé que no me puedo responsabilizar de otras personas. Todos estamos bajo la ley de nuestra propia conciencia

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